Donald Trump ha vuelto a jugar al Risk y ha disparado las especulaciones en torno a una posible anexión de Venezuela como un estado más de Estados Unidos, con un ataque de fiebre expansionista que ya ha tenido otras veces con Canadá o Groenlandia. Como si fuera un conquistador en los tiempos del colonialismo, el presidente estadounidense ya había repetido anteriormente la idea de una Venezuela convertida en el estado número 51, pero este martes lo hizo de manera muy explícita, compartiendo en su red Truth Social una imagen del mapa de la república bolivariana pintado con la bandera estadounidense de las barras y estrellas y la leyenda "Estado 51". La acción llega, además, después de haber afirmado en una entrevista el día antes que consideraba "seriamente" la posibilidad de incorporar el país sudamericano a Estados Unidos. La imagen también fue replicada por la cuenta oficial de la Casa Blanca en su cuenta oficial de X.

En una entrevista telefónica con Fox News, Trump recuperó la idea que ya lanzó anteriormente. En febrero de este año, lo dijo en tono de broma —así se interpretó en aquel momento— cuando se refirió a Venezuela, Canadá y Groenlandia como parte de una hipotética ampliación del país a 53 estados, y en marzo volvió a insistir en la idea cuando Venezuela derrotó a Estados Unidos en la final del Clásico Mundial de Béisbol. Instantes después de que se produjera aquella gesta del país caribeño, Trump reaccionó con una sola palabra en su tuit en Truth Social: "Statehood!!!", el término que en inglés denota la condición de estado de Estados Unidos. Un comentario que se produjo un día después de que Venezuela derrotara a Italia en las semifinales, una victoria que el presidente estadounidense celebró con un mensaje que ya insinuaba la posibilidad de que el país caribeño se convirtiera en estado si ganaba el campeonato. "¡Guau! Venezuela derrotó a Italia esta noche, 4-2, en la semifinal del Clásico Mundial de Béisbol. Están jugando realmente bien. ¡Últimamente le están pasando cosas buenas a Venezuela! Me pregunto de qué va toda esta magia. ¿Estado número 51, alguien?".

 

Pero ahora, Trump ha vuelto a insistir en esta idea, y ya no es el béisbol lo que le motiva a incorporar Venezuela a la unión, sino el petróleo. El mandatario justificó la idea apelando a las reservas petroleras de Venezuela, que valoró en 40 billones de dólares, y añadió que "Venezuela adora a Trump". La reacción del gobierno venezolano fue inmediata. Delcy Rodríguez rechazó de manera contundente cualquier hipotética anexión y reivindicó la soberanía del país, asegurando que Venezuela "no renunciará a su independencia". La presidenta interina, que se encontraba de viaje en La Haya representando al régimen ante la Corte Internacional de Justicia, respondió a los comentarios de Trump. "Esto no está previsto. Y nunca lo estaría, porque si hay algo que tenemos los venezolanos y las venezolanas es que amamos nuestro proceso de independencia. Amamos a nuestros héroes y heroínas de la independencia y continuaremos defendiendo la integridad, la soberanía, la independencia y nuestra historia, que es una historia de gloria, de hombres y mujeres que dieron la vida para que no fuéramos una colonia, sino un país libre", afirmó Rodríguez.

Pero la pregunta que se hacen muchos es si esto podría ser viable, y la respuesta no deja mucho margen para considerarlo seriamente, en contra de lo que dice Trump. Para que se pudiera producir, haría falta un proceso constitucional en Estados Unidos y, además, el consentimiento de la propia Venezuela. Hay que tener en cuenta que Trump no tiene la capacidad de anexionar nuevos estados por su cuenta. Esto requeriría una admisión política y legislativa tramitada en Washington, y no una decisión unilateral. Esta competencia corresponde exclusivamente al Congreso de Estados Unidos, de acuerdo con la "cláusula de admisión" recogida en el artículo VI, sección 3, de la Constitución norteamericana. Venezuela debería aceptar dejar de ser un estado soberano, una posibilidad que sus autoridades ya han descartado de manera contundente. También sería necesario disponer de una base jurídica y constitucional clara, un marco legal que actualmente no existe para un escenario de estas características. Así, las últimas declaraciones considerando "seriamente" que Venezuela se convierta en el estado 51 y la imagen publicada por Trump se consideran más una apuesta provocativa que una posibilidad que pueda convertirse en un objetivo político.