Al menos 55 personas han muerto y más de 400 continúan desaparecidas después de que una riada repentina haya devastado este miércoles varias localidades del norte de Nepal, junto a la frontera con el Tíbet. La fuerza del agua ha afectado a carreteras, mercados e infraestructuras, y ha interrumpido una de las principales vías terrestres que conectan el país con el territorio chino.
Las autoridades nepalíes temen que el balance de víctimas pueda aumentar a medida que avancen las tareas de búsqueda. El portavoz de la policía de la provincia de Bagmati, Rajendra Prasad Dhamala, ha confirmado la muerte de 16 personas, mientras los equipos de emergencia trabajan para determinar el alcance de los daños.
Una de las principales preocupaciones es la situación de cientos de peregrinos que se encontraban en la zona. Bashu Kumar Adhikari, director general de la empresa Touch Kailash Travels, ha explicado que se ha perdido el contacto con unas 400 personas que viajaban por Nepal antes de cruzar la frontera hacia el Tíbet para participar en la peregrinación al monte Kailash y al lago Mansarovar. "La mayoría son indios", ha señalado Adhikari, que ha añadido que las identidades de los peregrinos todavía no han podido ser verificadas.
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Un río bloqueado después de un terremoto
La riada ha afectado especialmente al distrito de Rasuwa. El agua ha golpeado con fuerza las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, además de varias carreteras e instalaciones hidroeléctricas. Según el ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, el origen del desastre podría estar en un terremoto registrado horas antes. El seísmo, de magnitud aún no precisada en la información facilitada, se ha producido a las 8:37 de la mañana, hora local, y habría provocado un gran desprendimiento.
La masa de tierra habría tapado el curso del río Bhote Koshi y habría acumulado una gran cantidad de agua. Cuando el bloqueo se habría roto, el agua ha bajado con fuerza hacia las zonas habitadas, según la explicación del ministro ante la Cámara de Representantes de Katmandú.
El Ejército nepalés ha movilizado helicópteros para intentar localizar a las personas desaparecidas y facilitar los rescates. Su portavoz, Rajaram Basnet, ha informado de que al menos 29 personas ya han sido rescatadas. En total, seis helicópteros militares y ocho operados por empresas privadas participan en las tareas de búsqueda y salvamento. Las autoridades aún no han podido hacer una estimación definitiva de los daños. Basnet ha advertido de que tanto el impacto sobre las infraestructuras como el número de víctimas podrían ser considerables.
卧槽,日喀则市吉隆县遭受泥石流灾害
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Una zona clave para los peregrinos
El desastre ha afectado a una región especialmente transitada durante la temporada de peregrinaciones al Kailash Mansarovar. Cada año, miles de personas recorren esta ruta para llegar al monte Kailash y al lago Mansarovar, dos lugares considerados sagrados por el hinduismo, el budismo y el jainismo.
La interrupción de las carreteras complica ahora los desplazamientos y dificulta también la llegada de los equipos de rescate. Mientras las autoridades intentan restablecer las comunicaciones, la prioridad es localizar a los centenares de peregrinos que continúan sin contacto y determinar si se encuentran en lugares seguros.
La combinación del terremoto, el desprendimiento y la posterior riada ha convertido en pocas horas el norte de Nepal en una zona de emergencia, con el balance todavía abierto y las tareas de rescate condicionadas por la destrucción de las vías de acceso.