Francia afronta una de las movilizaciones estudiantiles más importantes de los últimos años. Lo que empezó a finales de septiembre en un instituto de la periferia de París se ha extendido a centenares de centros de todo el país, con aulas bloqueadas, manifestaciones y enfrentamientos con la policía. Los estudiantes denuncian, sobre todo, la falta de profesores, la masificación de las aulas y el mal estado de los edificios educativos.
¿Por qué protestan?
Las protestas empezaron el 21 de septiembre en el liceo Saint-Exupéry, en la región parisina, donde los alumnos se sumaron a las reivindicaciones de los profesores por la falta de personal y recursos. Aunque las autoridades enviaron más personal al centro y el conflicto inicial se desactivó, la protesta se extendió rápidamente a otros institutos. Según la agencia de noticias Reuters, los bloqueos ya afectaban a más de 1.200 centros a principios de octubre.
Las reivindicaciones van mucho más allá de tener más profesores. Los estudiantes describen edificios deteriorados, aulas masificadas, filtraciones de agua, falta de material y profesores que no son sustituidos cuando faltan. The Guardian recoge testimonios de alumnos que también denuncian largas jornadas escolares, las desigualdades educativas según el barrio donde viven y las dificultades del sistema de acceso a la universidad.
El problema es especialmente visible en zonas desfavorecidas de la periferia de París. Reuters señala que en Seine-Saint-Denis, uno de los departamentos con más movilización, sindicatos y familias denuncian una falta crónica de profesores, enfermeros y trabajadores sociales. Según una encuesta sindical citada por Reuters, dos terceras partes de los institutos del departamento tienen plazas de profesor sin cubrir.
¿Qué ha hecho el gobierno?
Ante la expansión de las protestas, el gobierno de Sébastien Lecornu ha intentado combinar medidas educativas con una respuesta policial. El primer ministro ha reconocido que las reivindicaciones de los estudiantes son "legítimas" y ha encargado a los ministros que trabajen en cinco demandas principales: garantizar la sustitución de los profesores ausentes, revisar la duración de la jornada escolar y acelerar las reparaciones de los centros, entre otras medidas. El gobierno quiere presentar propuestas antes de final de mes.
Al mismo tiempo, las autoridades han aumentado la presencia policial ante los institutos. El gobierno considera que una parte de las movilizaciones ha dejado de ser una protesta educativa y ha derivado en episodios de violencia urbana. En este sentido, el diario francés Le Monde informa de que, desde el inicio del movimiento, más de 5.000 personas han sido puestas bajo custodia policial, el 87% menores, y que la Inspección General de la Policía Nacional ha abierto diez investigaciones sobre actuaciones policiales
Heridos de gravedad
La movilización también ha registrado episodios graves. Ha habido barricadas, incendios, desperfectos y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Pero la violencia también ha afectado a los propios manifestantes. El caso más grave se produjo el lunes en Lens, en el norte de Francia. Un estudiante de 15 años perdió una mano durante una intervención policial. Según el mismo diario, una investigación de la policía, la IGPN, intenta determinar exactamente cómo se produjo la explosión de una granada. El fiscal ha explicado que todavía no se puede confirmar si el joven recogió el artefacto o si este cayó directamente sobre él. En Tours, otro estudiante de 16 años ha perdido la visión de un ojo durante un bloqueo. La fiscalía considera que las lesiones son compatibles con el impacto de un proyectil policial y el caso también está bajo investigación.
En total, el ministro de Educación ha informado de 215 estudiantes heridos desde el inicio de las movilizaciones, aunque el gobierno asegura que la mayoría de las lesiones se produjeron accidentalmente o por actuaciones de otros manifestantes.
