El Reino Unido contiene la respiración: Starmer, a un paso de dimitir después de dos años en Downing Street

Hace solo dos años, Keir Starmer entraba en el número 10 de Downing Street con una mayoría abrumadora y la promesa de reconstruir el Reino Unido después de los años convulsos de los conservadores. Hoy, el mismo líder laborista pasa el fin de semana encerrado en la residencia oficial de Chequers mientras los principales medios británicos especulan con una pregunta que hace pocos meses parecía impensable: ¿anunciará su dimisión el lunes? La crisis ha estallado con una velocidad sorprendente y medios como The Observer o The Guardian dan por hecho que el primer ministro dimitirá este lunes. Según The Observer, Starmer ya asumiría que su tiempo se acaba y estaría preparando una salida ordenada después de perder el apoyo de buena parte de los diputados laboristas. El semanario asegura que podría anunciar el lunes un calendario para abandonar el cargo. Pero, de momento, hay un matiz importante: Starmer todavía no ha dimitido, y fuentes de Downing Street insisten en que el primer ministro quiere continuar gobernando y no ha confirmado ninguna decisión definitiva. Las próximas horas serán decisivas. Según The Telegraph, Starmer ha cancelado buena parte de su agenda y se ha refugiado este fin de semana en Chequers, la residencia oficial situada a unos sesenta kilómetros de Londres que desde hace más de un siglo sirve a los primeros ministros británicos para tomar decisiones de Estado lejos del ruido de Westminster. Lo hará acompañado de su esposa, Victoria, mientras crece la expectación sobre un posible anuncio el lunes.

La revuelta interna que lo ha cambiado todo

El origen de la crisis no se encuentra en un único escándalo, sino en una acumulación de problemas. Durante meses, el gobierno laborista ha encadenado malos resultados electorales, polémicas internas, dimisiones ministeriales y una caída persistente en las encuestas. Muchos diputados consideran que Starmer ya no es capaz de frenar el ascenso de Reform UK, el partido de Nigel Farage. La situación estalló definitivamente el pasado viernes, después de las elecciones parciales de Makerfield, donde Andy Burnham consiguió una victoria contundente que lo ha convertido automáticamente en la alternativa preferida por una gran parte del laborismo. Burnham, consiguió un escaño en el Parlamento que le abre la puerta a presentar formalmente una candidatura para disputar el liderazgo del partido y desafiar directamente al primer ministro.

La sombra de Andy Burnham

Si Starmer acaba marchándose, el nombre de Andy Burnham resuena en todos los pasillos de Westminster: Exministro, exalcalde del Gran Manchester y figura muy popular entre las bases laboristas, Burnham se ha convertido en una especie de "mesías de Manchester", tal como lo han bautizado algunos comentaristas británicos. The Guardian explica que cientos de diputados ya estudian apoyarle y que algunos incluso querrían evitar unas primarias largas para facilitar una sucesión rápida. El fenómeno recuerda inevitablemente otras crisis recientes de la política británica. Igual que Boris Johnson acabó rodeado por una avalancha de dimisiones ministeriales en 2022, Starmer afronta ahora amenazas parecidas. Algunos medios explican que diversos ministros estarían dispuestos a abandonar el gobierno si el primer ministro se aferra al cargo. 

De vencedor histórico a líder cuestionado

Starmer llegó al poder en 2024 después de una victoria histórica que debía marcar una nueva era para el Partido Laborista. Dos años después, se encuentra en una situación que recuerda la tradicional crueldad de la política británica, capaz de devorar a sus líderes con una rapidez sorprendente. Starmer se encuentra en una situación delicada desde la contundente derrota del Partido Laborista en las elecciones locales y regionales celebradas a principios de mayo en Inglaterra, Escocia y Gales, y un número creciente de ministros de primer nivel reclamaron su dimisión. Muchos diputados laboristas temen que Starmer no sea capaz de ganar las próximas elecciones generales. En los últimos meses, las críticas han llegado desde múltiples frentes: la gestión económica, la política migratoria, el gasto militar, los malos resultados electorales y la incapacidad para neutralizar el auge de Farage. Varias figuras destacadas del partido han abandonado el gobierno o han cuestionado abiertamente el liderazgo del primer ministro.

"Continuar en el cargo ya no es viable"

Por eso todos los ojos están puestos en las próximas horas. The Observer da prácticamente por hecho que Starmer anunciará una salida ordenada. Según este medio, Starmer habría llegado a la conclusión de que su continuidad al frente del gobierno "ya no es sostenible", después de mantener durante los últimos días varias conversaciones con ministros de su gabinete, asesores de Downing Street —el centro neurálgico del poder británico—, dirigentes sindicales e importantes donantes del Partido Laborista. "Creo que comprende perfectamente la situación. Continuar en el cargo ya no es viable si se quiere evitar el caos", aseguró un diputado laborista a The Observer. "Solo queda una opción, y creo que Starmer ha acabado asumiendo que es la decisión correcta tanto para el país como para el partido", añadió. The Guardian confirma que la presión interna es enorme, pero señala que el líder todavía quiere resistir. Otros medios, desde The Independent hasta The Sun, describen un gobierno que se prepara para una posible transición de poder.

La pregunta que se hacen todos los medios ya no es solo si Starmer puede sobrevivir políticamente, sino que lo que planea es si el Reino Unido se despertará el lunes con un primer ministro dispuesto a resistir o con el inicio formal de su sucesión. Para un país que en los últimos años ha visto caer a Boris Johnson, Liz Truss, Rishi Sunak y ahora podría ver marchar también a Keir Starmer, la inestabilidad se ha convertido casi en una tradición nacional.