¿Quién es Nidal Hasan, el hombre que Trump quiere ejecutar en el primer fusilamiento desde 1945?

Nidal Malik Hasan, de 56 años, construyó buena parte de su vida profesional dentro del Ejército de los Estados Unidos antes de protagonizar una de las masacres más graves cometidas en una instalación militar del país. Psiquiatra y mayor del Ejército, el 5 de noviembre de 2009 abrió fuego en Fort Hood, en Texas, y mató a 13 personas. Condenado a muerte cuatro años después, ahora tiene fijada la ejecución por fusilamiento para el 3 de diciembre de 2026, en la misma base donde perpetró el ataque.

Hasan nació en 1970 en Arlington, Virginia, en una familia de origen palestino, y creció principalmente en el estado norteamericano. Después del instituto se incorporó al Ejército y continuó sus estudios mientras desarrollaba la carrera militar. En 1995 se graduó con honores en bioquímica en Virginia Tech y dos años después entró en la Uniformed Services University of the Health Sciences, la universidad vinculada a las fuerzas armadas donde se forman profesionales sanitarios. En 2003 se graduó en medicina y comenzó su especialización en psiquiatría en el Walter Reed Army Medical Center, en Washington.

De psiquiatra militar a las señales de alarma

Hasan trabajó durante años atendiendo a militares y completó una formación avanzada relacionada con la psiquiatría militar y de desastres antes de ser destinado a Fort Hood en el verano de 2009. Durante aquella etapa, sin embargo, algunos de sus posicionamientos ya habían generado preocupación entre compañeros y superiores. En una presentación de 2007 abordó el conflicto que, según él, podían experimentar los soldados musulmanes enviados a combatir en países de mayoría musulmana y defendió que pudieran dejar el servicio como objetores de conciencia. Un informe posterior del Senado concluyó que había habido indicios de radicalización que no fueron abordados adecuadamente.

Antes de la masacre también había mantenido comunicaciones electrónicas con Anwar al-Awlaki, el clérigo radical norteamericano establecido en Yemen que acabaría convirtiéndose en una figura destacada de Al-Qaida en la Península Arábiga. El FBI tuvo conocimiento de estos contactos, pero una primera evaluación consideró que podían estar vinculados a las investigaciones académicas de Hasan sobre el islam y las fuerzas armadas y concluyó que no estaba implicado en actividades terroristas. Una revisión posterior de la actuación de la agencia consideró aquel análisis tardío, incompleto y precipitado y señaló deficiencias en el intercambio de información.

La masacre que lo llevó al corredor de la muerte

Los meses previos al tiroteo, Hasan compró una pistola semiautomática FN 5.7, cargadores ampliados y miras láser, y empezó a practicar regularmente en un campo de tiro. Según la sentencia del Tribunal de Apelaciones de las Fuerzas Armadas, también había visitado varias veces el centro de procesamiento de soldados de Fort Hood antes del ataque. El 5 de noviembre de 2009 entró armado con la pistola y cientos de cartuchos, gritó "Allahu Akbar" y empezó a disparar contra los militares que se encontraban en el interior. Mató a 13 personas y dejó a más de 30 heridos antes de que los agentes lo redujeran a tiros. Las heridas lo dejaron paralizado de cintura para abajo y desde entonces utiliza una silla de ruedas

Durante el consejo de guerra de 2013, Hasan decidió ejercer su propia defensa y prácticamente no intentó rebatir la acusación. "Las pruebas demostrarán claramente que yo soy el autor de los disparos", afirmó en el alegato inicial. También declaró que había estado "en el bando equivocado" en lo que calificaba de guerra de Estados Unidos contra el islam y que después había "cambiado de bando". No presentó un caso de defensa ni hizo alegato final. El tribunal militar lo declaró culpable de 13 asesinatos premeditados y 32 intentos de asesinato premeditado y lo condenó a muerte, además de expulsarlo del Ejército y retirarle el sueldo y las prestaciones.

Desde entonces Hasan ha estado recluido en el centro disciplinario militar de Fort Leavenworth, en Kansas, mientras la condena recorría las diferentes instancias de la justicia militar. El Tribunal de Apelaciones de las Fuerzas Armadas confirmó la sentencia y el Tribunal Supremo de Estados Unidos rechazó en marzo de 2025 examinar su último recurso. Después de que Donald Trump autorizara la ejecución, el Ejército la ha programado para el 3 de diciembre en Fort Hood. Si finalmente se lleva a cabo, será la primera ejecución de un militar estadounidense desde 1961 y el primer fusilamiento ejecutado por las fuerzas armadas desde 1945. Hasan todavía podría intentar frenar el procedimiento mediante un recurso de habeas corpus ante la justicia federal civil.