Israel celebra este martes, 27 de octubre, unas elecciones que podrían poner fin a la era de Benjamin Netanyahu, el primer ministro que más tiempo ha gobernado el país. Y quien amenaza con desbancarlo es un hombre con una biografía muy diferente a la suya: Gadi Eisenkot, de 66 años, antiguo jefe del ejército israelí y padre de un soldado muerto en la guerra de Gaza. Eisenkot se ha convertido en el principal rival electoral de Netanyahu y, si consiguiera llegar al poder, protagonizaría un hito histórico: sería el primer jefe de gobierno de Israel de origen mizrají, el nombre con el que se conocen los judíos procedentes de los países de Oriente Medio y el norte de África, muchos de los cuales son de mayoría musulmana. En su caso, es hijo de inmigrantes judíos de Marruecos.

Pero la trascendencia de su candidatura va más allá del origen familiar. Eisenkot representa una alternativa a un Netanyahu desgastado por casi tres años de guerras, las consecuencias de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, las investigaciones judiciales y una sociedad profundamente polarizada. Las encuestas sitúan a Yashar, el nuevo partido centrista de Gadi Eisenkot, alrededor de los 20-23 diputados, en una disputa muy ajustada con el Likud, la formación conservadora de Netanyahu que ha sido una de las principales fuerzas políticas de Israel durante décadas, para convertirse en la primera fuerza del Parlamento israelí. Sin embargo, en Israel ganar las elecciones no significa necesariamente gobernar: hay que reunir una mayoría parlamentaria de 61 de los 120 escaños de la Knesset (parlamento israelí), y los sondeos dibujan un escenario de bloqueo.
אחרי עוד קדנציה של נתניהו, נתגעגע לתקופת הצנע. נתניהו מודה בקולו שהמדיניות שהוא מוביל ורוצה להוביל את ישראל אליה מובילה לבידוד בינלאומי וסנקציות כלכליות שירסקו את הכלכלה ואת המשק. זו תהיה קריסת הביטחון הלאומי שלנו. https://t.co/WTJj1XpY3x
— Gadi Eisenkot - גדי איזנקוט (@gadi_eisenkot) October 24, 2026
¿Qué significa ser mizrají y por qué Eisenkot podría hacer historia?
Para entender la singularidad de Eisenkot hay que mirar atrás, a los orígenes del Estado de Israel. Históricamente, buena parte del poder político, económico e institucional ha estado concentrado en manos de los judíos askenazíes, descendientes de comunidades judías europeas. En cambio, los mizrajíes, procedentes de países de Oriente Medio y el norte de África, sufrieron durante décadas desigualdades sociales y discriminación, especialmente en las primeras generaciones llegadas después de la creación del Estado en 1948. Los padres de Eisenkot eran judíos de Marruecos, un país donde durante siglos existió una importante comunidad judía que convivía con una población mayoritariamente musulmana. El futuro general nació en Tiberíades, en el norte de Israel, y creció en Eilat, en el extremo sur del país, en una familia trabajadora y lejos de los principales centros de poder. Su padre trabajó en las minas de cobre de Timna. Es una trayectoria que contrasta con la de Netanyahu, procedente de una familia vinculada a los ambientes intelectuales y políticos israelíes.
Curiosamente, durante décadas, los judíos mizrajíes han constituido una base electoral importante del Likud, el partido de Netanyahu, que supo capitalizar el resentimiento contra las antiguas élites askenazíes. Ahora, paradójicamente, el principal adversario del primer ministro procede de aquella misma comunidad.
🇮🇱 About 100,000 Israelis took part in an anti-government demonstration tonight in Tel Aviv. Netanyahu’s main rival, Gadi Eisenkot, attended the rally, where parents of hostages, both living and deceased, spoke and demanded a state commission of inquiry into the October 7 massacre.
— Jotam Confino (@mrconfino) October 24, 2026
Una polémica racista que ha sacudido la campaña
Eisenkot no acostumbra a reivindicar públicamente sus orígenes étnicos, pero la cuestión ha irrumpido de lleno en la campaña a raíz de una polémica televisiva de connotaciones racistas. El pasado 17 de octubre, Yinon Magal, un influyente presentador del Canal 14, una televisión cercana a Netanyahu, calificó a Eisenkot de "mono" y aseguró que, detrás de él, había unas "élites askenazíes" que lo controlaban y le decían qué tenía que hacer. Magal cuestionó así la autonomía política del candidato y utilizó su origen marroquí para desacreditarlo. Las declaraciones provocaron una fuerte indignación en Israel porque reabrieron las heridas históricas de la discriminación contra los judíos de origen norteafricano y oriental. Magal intentó justificarse argumentando que utilizaba una expresión del argot para referirse a una persona manipulada desde la sombra, y no para insultar a una comunidad étnica. Incluso Netanyahu acabó condenando las palabras del presentador, que calificó de "muy inadecuadas", aunque aprovechó la ocasión para denunciar también los insultos que, según él, reciben los votantes del Likud.
Yinon Magal, Israel's most-watched right-wing TV host, who describes himself as a channel for Netanyahu's messages, calls the Mizrachi candidate for Prime Minister and former Chief of Staff a monkey on air. Repeatedly. Revealing the depth of racism and distaste for Mizrahi Jews in Israel. There is a reason there have only been Ashkenazi Prime Ministers in Israel.
— Shaiel Ben-Ephraim (@academic_la) October 17, 2026
Eisenkot, por su parte, respondió que el problema no era solo Magal, sino "el hombre que hay detrás de Yinon Magal", en una alusión al primer ministro. Su partido reaccionó con una campaña de vallas publicitarias que contraponían la imagen de Eisenkot, con el mensaje "Unirá Israel", a la de Netanyahu y Magal, a los que acusaba de despreciar a los mizrahíes
Un militar de carrera marcado por la muerte de su hijo en Gaza
Antes de convertirse en político, Eisenkot dedicó más de cuatro décadas a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Ingresó en la brigada Golani en 1978 y ascendió progresivamente hasta ocupar el cargo de jefe del Estado Mayor entre 2015 y 2019, precisamente durante uno de los mandatos de Netanyahu. Su carrera militar incluye episodios controvertidos. En 2016 defendió que se investigara y juzgara al soldado Elor Azaria, que había matado de un disparo a un atacante palestino herido e inmovilizado en Hebrón. Aquella decisión le enfrentó a sectores de la derecha israelí, que consideraban que el militar debía haber recibido el apoyo de las autoridades. Eisenkot entró en política en 2022 de la mano de Benny Gantz, también antiguo jefe del ejército. Después de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, ambos se incorporaron al gabinete de guerra de emergencia de Netanyahu. Sin embargo, en junio de 2024 abandonaron el gobierno, acusando al primer ministro de no disponer de una estrategia clara para el futuro de Gaza.
Pero la guerra también golpeó a Eisenkot en el terreno más personal. Su hijo pequeño, Gal, de 25 años, murió combatiendo en Gaza en diciembre de 2023. Al día siguiente también murió un sobrino suyo, Maor Cohen Eisenkot, y otro sobrino, Yogev Pazy, perdió la vida en combate en noviembre de 2024. La tragedia familiar se ha convertido en un elemento central de su trayectoria política. Eisenkot ha explicado que, después de perder a su hijo, decidió continuar en la vida pública porque quería dar sentido al sacrificio de Gal y de los demás soldados muertos. Su perfil de militar experimentado, padre golpeado por la guerra y político de formas discretas contrasta con el liderazgo de Netanyahu.
¿En qué se diferencia de Netanyahu?
A pesar de presentarse como una alternativa al primer ministro, Eisenkot no representa un giro radical en la política de seguridad israelí. Es un militar partidario de una línea dura ante Hamás, Hezbolá e Irán, y ha apoyado buena parte de las operaciones militares israelíes de los últimos años. De hecho, su nombre está asociado a la llamada "doctrina Dahiya", una estrategia militar desarrollada durante su trayectoria en el ejército que defiende el uso de una fuerza devastadora contra infraestructuras de zonas desde donde operan grupos armados enemigos. Esta concepción, muy criticada por su impacto sobre la población civil, ha sido relacionada con la destrucción causada por las operaciones militares israelíes en el Líbano y en Gaza.
En la cuestión palestina, las diferencias con Netanyahu también son limitadas. Eisenkot se ha distanciado de la solución de los dos estados, que prevé la creación de un Estado palestino junto a Israel. En una entrevista publicada a finales de agosto, llegó a afirmar que quien siga defendiendo esta fórmula después del 7 de octubre vive en un "delirio".
Sin embargo, sí que mantiene divergencias importantes con el actual gobierno. Se opone a la anexión formal de Cisjordania y ha criticado el proyecto de expansión de los asentamientos en la zona E1, entre Jerusalén y Maale Adumim, porque considera que perjudica la posición internacional de Israel. También ha denunciado la violencia de los colonos israelíes contra los palestinos, que ha calificado abiertamente de "terrorismo judío", y ha acusado al gobierno de tolerarla.
En política interior, promete impulsar una comisión estatal de investigación sobre los errores que permitieron los ataques del 7 de octubre, una iniciativa que Netanyahu se ha resistido a aceptar en los términos reclamados por la oposición. También defiende poner fin a las amplias exenciones del servicio militar de los judíos ultraortodoxos, una cuestión especialmente delicada para los partidos religiosos que sostienen la actual coalición gubernamental.
Trump ya ha tomado partido por Netanyahu
Otro de los grandes obstáculos políticos de Eisenkot es el apoyo explícito de Donald Trump a Netanyahu. El presidente estadounidense intervino en la campaña el domingo 18 de octubre para expresar su "apoyo total y absoluto" al actual primer ministro, a quien describió como un gran dirigente en tiempos de guerra. Trump advirtió que otro jefe de gobierno podría perjudicar la cooperación entre Washington e Israel, especialmente en el conflicto con Irán. Eisenkot respondió que las elecciones son un asunto interno de Israel y que corresponde exclusivamente a los ciudadanos israelíes decidir quién debe gobernarlos. También reconoció que había intentado evitar una intervención del presidente estadounidense en la campaña. La relación entre Trump y Netanyahu, sin embargo, no está exenta de tensiones. Las diferencias sobre Gaza, Líbano e Irán han provocado fricciones entre ambos gobiernos, y algunos asesores del presidente estadounidense consideran que una coalición israelí sin los socios de extrema derecha de Netanyahu podría facilitar determinadas iniciativas diplomáticas en la región.
Ganar las elecciones no garantiza llegar al gobierno
La gran incógnita de las elecciones del martes no es solo cuál de los dos candidatos quedará por delante, sino quién será capaz de formar gobierno. Israel tiene un sistema parlamentario proporcional que acostumbra a obligar a los partidos a negociar coaliciones complejas. Las últimas encuestas sitúan el Yashar de Eisenkot y el Likud de Netanyahu muy próximos. Una media publicada el 23 de octubre, elaborada con siete sondeos de seis empresas demoscópicas, les atribuía 22 escaños a cada uno. La misma estimación situaba en 53 diputados el bloque de los partidos de la actual coalición, 53 los principales partidos opositores y 14 las formaciones árabes. Ninguno de los dos primeros bloques llegaría, por sí solo, a los 61 diputados de la mayoría absoluta.
Para Eisenkot, la dificultad será reunir apoyos de formaciones muy diversas, desde la izquierda hasta la derecha nacionalista, y eventualmente obtener el apoyo externo de diputados árabes. Esta última posibilidad resulta especialmente controvertida en una sociedad en la que Netanyahu ha hecho de la colaboración parlamentaria con los partidos árabes uno de sus principales argumentos contra la oposición. Así pues, el resultado puede desembocar en una nueva etapa política o en otra situación de bloqueo. Eisenkot ha conseguido situarse como una alternativa de gobierno, pero aún deberá demostrar que puede transformar el apoyo electoral en una mayoría parlamentaria.