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Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, ha abandonado Brasil y ha llegado a Miami después de perder las elecciones presidenciales ante Luiz Inácio Lula da Silva y de incumplir una orden judicial que le prohibía salir del país. Su marcha, el 27 de octubre, se ha producido en medio de investigaciones por presuntas irregularidades financieras y de un debate sobre el futuro político del bolsonarismo.

La pregunta es por qué se ha marchado. Las informaciones publicadas por medios brasileños apuntan a dos factores principales: la presión judicial que afrontaba y la posibilidad de continuar la actividad política desde Estados Unidos. Sin embargo, no hay pruebas concluyentes que permitan establecer cuál de estos motivos fue determinante.

La presión judicial, un factor clave

Según la Agência Brasil, el ministro Alexandre de Moraes, del Tribunal Supremo Federal (STF), ordenó el 26 de octubre que Flávio entregara los pasaportes y le prohibió abandonar Brasil. La decisión se adoptó después de que la Policía Federal advirtiera del riesgo de que el senador pudiera marcharse del país.

La medida estaba vinculada a una investigación en la que Flávio Bolsonaro y el abogado Willer Tomaz son sospechosos de presuntas operaciones de blanqueo de capitales relacionadas con plataformas de apuestas. El senador también es objeto de otra investigación sobre la financiación de Dark Horse, una película sobre la trayectoria de su padre. Tanto Flávio como Tomaz niegan haber cometido irregularidades.

El senador no entregó los documentos dentro del plazo establecido. La Agência Brasil informó el 28 de octubre de que la Policía Federal investigaba las circunstancias de su salida, ya que no había encontrado ningún registro oficial de su paso por los controles migratorios brasileños. La CNN Brasil, en una información publicada el 27 de octubre, recogió el testimonio de una fuente cercana al senador según la cual Flávio temía ser detenido. Este dato apunta a una posible motivación inmediata del viaje, pero se trata de una versión atribuida a una fuente anónima, no de una explicación confirmada por el propio político.

¿Un plan para dirigir la oposición desde el extranjero?

La segunda explicación es política. Según la Agência Brasil y la reconstrucción publicada por UOL, Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio, había defendido públicamente que el senador se marchara del país si perdía las elecciones, con la idea de que pudiera dirigir la oposición desde el extranjero. La cronología que ha reconstruido UOL muestra que Flávio pasó de negar públicamente que tuviera intención de marcharse a llegar a Miami con su familia unas 41 horas después de las últimas actividades de campaña. Durante este período, sus aliados ofrecieron versiones contradictorias sobre su paradero.

El senador cruzó la frontera con Argentina y continuó el viaje en un avión privado con una escala en Guayaquil, en Ecuador, antes de llegar a Florida el 28 de octubre. La Policía Federal confirmó que investigaba las circunstancias de la salida y el posible incumplimiento de las restricciones judiciales.

El viaje también coincide con la presencia en Estados Unidos de Eduardo Bolsonaro, que se ha convertido en una figura destacada de la oposición a Lula desde el extranjero. Este contexto permite plantear la hipótesis de que Flávio quiera mantener su actividad política fuera de Brasil, aunque no demuestra que esta sea la única razón de su marcha.

¿Una huida para evitar la justicia?

Las informaciones de la prensa brasileña permiten establecer una secuencia clara: derrota electoral, orden judicial, incumplimiento del plazo para entregar los pasaportes y salida hacia Estados Unidos. Las investigaciones judiciales continúan abiertas y las sospechas no equivalen a una condena. Por ahora, la salida de Flávio Bolsonaro se puede entender como la confluencia de dos presiones: la judicial, que limita sus movimientos en Brasil, y la política, que abre la posibilidad de reorganizar el bolsonarismo desde Estados Unidos.