Las autoridades israelíes han confirmado este lunes que una explosión de esta noche en Tel-Aviv, que habría provocado la muerte del sospechoso que transportaba el artefacto y herido otra persona, ha sido una tentativa de ataque terrorista. "Podemos confirmar que se trata de un ataque terrorista que ha involucrado el estallido de un potente explosivo", ha destacado este lunes la Policía israelí, que desde la noche del domingo investiga los hechos al lado de agentes de la unidad de desactivación de bombas, investigadores forenses y el servicio de inteligencia doméstico israelí (Shin Bet).

Como resultado de la explosión, solo un transeúnte resultó herido y fue trasladado al hospital en estado moderado. El cuerpo del presunto atacante, de unos 50 años, quedó gravemente desfigurado, por lo cual todavía no se han identificado los restos mortales. Poco después, el brazo armado del grupo islamista Hamás habría reivindicado el acto, según un mensaje en Telegram, que ha dicho que había perpetrado en colaboración con la Yihad Islámica Palestina, recoge Efe.

"Las Brigadas afirman que las operaciones de martirio en los territorios ocupados volverán a cobrar protagonismo mientras continúen las matanzas de la ocupación, el desplazamiento de civiles y la política de asesinatos", ha alertado el texto, en alusión a la guerra en Gaza y las incursiones letales israelíes en Cisjordania.

Los detalles que se conocen hasta ahora del ataque

Según el diario israelí The Times of Israel, el hombre llevaba una bomba a la mochila mientras andaba por la calle Lehi, al sur de la localidad, cuando el artefacto ha estallado. El medio Haartez, por otra parte, dice que el objetivo del ataque podría haber sido una sinagoga próxima. La creciente tensión desde el inicio de la guerra en Gaza, que ya supera a los 40.000 palestinos muertos, hace temer una escalada de la violencia en Israel, como ya pasó durante la Segunda Intifada (2000-05), con atentados suicidas a manos de palestinos en espacios públicos como autobuses y discotecas.

Desde comienzo del 2024, un total de 22 israelíes (la mitad soldados o policías) han muerto en catorce ataques palestinos, entre apuñalamientos, atropellos o tiroteos, la mayoría cerca de asentamientos judíos en el territorio palestino ocupado de Cisjordania, según un recuento de Efe. Mientras tanto, al menos 292 palestinos han muerto por fuego israelí en Cisjordania, mayoritariamente en manos de militares durante las habituales incursiones del Ejército en Yenín, Tulkarem o Nablus, entre otros focos de la resistencia palestina armada, y una decena en ataques de los colonos judíos, cada vez más frecuentes y violentos.