¿Qué es el orgullo soviético? ¿Existe? ¿Puede ser que el miedo de reconocer ante el mundo un error tan dramático como el del accidente nuclear de Chernobil frenara a las autoridades soviéticas de informar de lo que había pasado desde el principio? ¿Y lo que está pasando ahora a Severodvinsk? ¿Se llegarán a aclarar los hechos? No todas las preguntas tienen respuestas pero la autora bielorrusa Alena KH hace una reflexión interesante a través de Twitter.

A partir de una fotografía donde aparece ella con una gorrito explica: "Acabo de encontrar esta foto de 1986. Se hizo el día 1 de mayo, en Ucrania, cinco días después de la explosión de Chernobil. Mi madre, mi padre y yo, la del gorrito blanco (que me pusieron pensando en los cielos raros de aquel día, por si era alguna cosa grave. Por si así me protegían", detalla y expone que "nadie sabía qué estaba "pasando".

"Unos días después, los rumores, aunque muy indecisos, se expandieron en forma de susurros asustados. Se decía que el vino anulaba aquella pequeña radiación sin importancia. Me dieron medio vasito de vino tinto diluido. Para 'salvarme'".

Y explica que "una semana más tarde volvíamos a casa en tren. Los billetes estaban agotados desde hacía tiempo, el tren iba lleno, no paraban de entrar muchas familias con niños pequeños".

"Mi madre habla, muy a menudo, del terror que se vivió en aquel tren. Habla y llora, 33 años después. 'Les pedimos a los revisores que dejaran entrar a la gente, que los cedíamos nuestros asientos, que viajaríamos 20 horas de pie'. Y eso hicieron", subraya.

Y recuerda que Mijaíl Gorbachev, veinte días más tarde, "tuvo que hacer un comunicado". "Un comunicado optimista y muy alejado de la realidad", señala

"Me pregunto cuánta gente podría haber sobrevivido si no fuera por aquel orgullo soviético. Me pregunto, muy a menudo, si todas aquellas familias del tren Kiev-San Petersburgo siguen vivas", concluye.