Los frigoríficos del banco de sangre francés han sido la víctima de un nuevo ciberataque, después de que los hackers intentaran elevar las temperaturas a niveles muy altos. El incidente se produjo el pasado lunes, cuando el Establecimiento Francés de Transmisión de Sangre (EFS) detectó una anomalía en los sistemas de monitorización y control de las cámaras frigoríficas de almacenamiento en frío de plasma, desplegadas en tres de sus centros. Sin embargo, el ciberataque fue frustrado antes de que pudiera causar algún daño a los productos sanguíneos o las muestras, según han informado las autoridades francesas. Este nuevo ciberataque se ha conocido este miércoles, después de que supermercados de varios países europeos reportaran un calentamiento de sus refrigeradores y congeladores al ser controlados de forma remota, cosa que estropeó toneladas de alimentos con un coste total de millones de euros.
Según una nota remitida por el EFS, los sistemas de monitorización y alarma permitieron la identificación rápida de estas anomalías y la implementación de las medidas necesarias para garantizar que ninguna muestra o producto de sangre se viera comprometido. Así, tan pronto como se produjo el incidente, "el equipo afectado se controló, sin afectar a los productos y las muestras", de manera que "no se han identificado consecuencias para la salud y no se perdió ningún producto sanguíneo", añade el escrito. A raíz de ello, y por precaución, los productos almacenados en estas cámaras frigoríficas, como bolsas de plasma destinadas a la transfusión y bolsas de plasma destinadas al fraccionamiento en la fabricación de medicamentos, se transfirieron preventivamente a otras instalaciones. La entidad también señala que sus equipos técnicos "están totalmente movilizados, conjuntamente con la Agencia Nacional de Ciberseguridad de Francia (ANSSI) y el Ministerio de Salud" y que "se ha reforzado el seguimiento del funcionamiento y las temperaturas de todos nuestros equipos".
Ola de ciberataques
Es el segundo gran ciberataque que sufre un país europeo esta semana, después de la ola de ciberataques contra supermercados este lunes, cuando diversos establecimientos de Suecia y Bélgica denunciaron alteraciones de sus sistemas de refrigeración que elevaron la temperatura de los congeladores hasta niveles extremos, lo que les obligó a retirar productos y provocó pérdidas millonarias. Precisamente, Francia sufrió una ola de ataques similares hace unas semanas, cuando cientos de supermercados sufrieron alteraciones en los sistemas de frío durante la noche. Los ciberataques, pues, ya no se limitan a robar información o bloquear sistemas informáticos, sino que pueden provocar daños físicos y destruir toneladas de alimentos.