Los ciberataques contra supermercados europeos han dado un paso más allá: ya no se limitan a robar información o bloquear sistemas informáticos, sino que pueden provocar daños físicos y destruir toneladas de alimentos. Varios establecimientos de Suecia y Bélgica han denunciado ataques que han alterado los sistemas de refrigeración y han elevado la temperatura de los congeladores hasta niveles extremos, lo que ha obligado a retirar productos y ha provocado pérdidas millonarias.
En Suecia, los incidentes se han detectado en establecimientos de las cadenas ICA y Coop. Según la agencia Reuters, al menos seis supermercados de Coop y cuatro de ICA se han visto afectados. En uno de los comercios, los sistemas de refrigeración habrían alcanzado los 50 grados centígrados. Ambas empresas han confirmado incidencias en los equipos de refrigeración, aunque todavía no han detallado el alcance total de los daños.
En Bélgica, también se han registrado problemas en establecimientos del grupo Ahold Delhaize. Según informaciones del Financial Times, los incidentes habrían afectado a decenas de comercios de diferentes cadenas, entre ellas Delhaize, Carrefour y Spar. El grupo Ahold Delhaize ha confirmado que está evaluando un incidente informático que ha afectado a los sistemas de refrigeración de algunos establecimientos.
Episodios en Francia
Los episodios llegan pocas semanas después de una ola de ataques similares en Francia, donde cientos de supermercados sufrieron alteraciones en los sistemas de frío durante la noche del 11 al 12 de octubre. Los piratas consiguieron manipular los controles de refrigeración y activar los ciclos de descongelación durante horas, de modo que las temperaturas llegaron a superar los 50 grados en algunos establecimientos. En determinados casos, los equipos alcanzaron incluso los 80 grados, con daños materiales y pequeños incendios. Las pérdidas alimentarias se cifraron en millones de euros.
La investigación francesa apuntó a vulnerabilidades en programas de control de refrigeración de la empresa danesa Danfoss. Algunos de los equipos afectados utilizaban versiones antiguas del software que ya no recibían actualizaciones de seguridad. Estos sistemas permiten controlar a distancia la temperatura de las cámaras frigoríficas y los congeladores, una funcionalidad pensada para facilitar su mantenimiento, pero que también puede abrir la puerta a accesos no autorizados.
Origen incierto
De momento, sin embargo, no se ha confirmado que los ataques registrados en Suecia y Bélgica tengan el mismo origen o hayan aprovechado las mismas vulnerabilidades que los de Francia. Tampoco ninguna autoridad ha identificado a los responsables de las intrusiones. La empresa Danfoss, además, ha indicado que no se ha establecido ninguna conexión entre los incidentes franceses y los nuevos ataques.
Los expertos en ciberseguridad alertan desde hace tiempo que la digitalización de infraestructuras esenciales también amplía sus riesgos. Los sistemas que controlan la refrigeración, el suministro eléctrico u otros servicios básicos pueden convertirse en objetivos si no disponen de protecciones adecuadas o utilizan tecnología obsoleta.
La sucesión de incidentes en varios países europeos pone así sobre la mesa una vulnerabilidad que va más allá de la seguridad informática: la posibilidad de que un ataque digital acabe afectando directamente a la cadena alimentaria y provoque pérdidas económicas, desperdicio de productos e interrupciones en la actividad comercial.