Un episodio de nevadas intensas y temperaturas extremas ha vuelto a poner en jaque el sistema de transporte europeo. Los principales aeropuertos de Francia, los Países Bajos y Bélgica han registrado cientos de cancelaciones y retrasos en los últimos días, en una semana marcada por el caos aéreo y por las advertencias de las autoridades ante la llegada de nuevos episodios de nieve y hielo.
Buenos días
— MagellanQuest 🇪🇺/acc (@MagellanQuest) January 7, 2026
En esta época del año la mayor parte de Europa está cubierta de nieve, pero en 6 meses los estadounidenses dicen que somos pobres porque no hay aire acondicionado en todas las casas pic.twitter.com/76wquGQhus
La situación es especialmente crítica en París, Ámsterdam y Bruselas, tres de los principales nodos de conexión del continente. En el aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol, la compañía KLM ha cancelado unos 600 vuelos solo este miércoles, acumulando seis días consecutivos de alteraciones operativas. Las nevadas, más intensas de lo habitual en la zona, han coincidido con problemas de suministro de líquido anticongelante, esencial para el deshielo de las aeronaves, lo que ha complicado aún más la recuperación del servicio.

Reducción de vuelos
En Francia, la presión sobre el sistema aeroportuario también se ha intensificado. La Autoridad de la Aviación Civil ha pedido a las aerolíneas una reducción preventiva del 40% de los vuelos en el aeropuerto Paris-Charles de Gaulle y del 25% en Paris-Orly, ante la previsión de fuertes nevadas en la mitad norte del país. Aunque Air France ha asegurado que dispone de suficiente suministro de productos anticongelantes, las autoridades han optado por limitar el tráfico para evitar bloqueos totales.
El temporal, asociado al avance de la tormenta Goretti por la costa atlántica, ha activado alertas por frío extremo en amplias zonas de Francia y del Reino Unido. Las previsiones apuntan a que las perturbaciones podrían intensificarse en los próximos días, con especial afectación al sur británico entre el jueves y el viernes, alargando una semana ya marcada por las disrupciones

En Bruselas, numerosos vuelos han sido cancelados y las tareas de deshielo de pistas y aviones han generado retrasos adicionales, según han informado las autoridades aeroportuarias. La combinación de nieve, hielo y bajas temperaturas ha reducido la capacidad operativa de los aeropuertos, obligando a priorizar la seguridad ante la fluidez del tráfico.
Más de 900 kilómetros de cola
El caos no se ha limitado al aire. En París, todas las líneas de autobús han quedado suspendidas, mientras que el metro y los trenes suburbanos han mantenido el servicio. Aun así, el área metropolitana ha llegado a registrar hasta 950 o 1.000 kilómetros de atascos, muy por encima de los niveles habituales, evidenciando el impacto del temporal en la movilidad cotidiana.

En los Países Bajos, las autoridades han recomendado a la población teletrabajar para reducir los desplazamientos. La red ferroviaria alrededor de Ámsterdam ha quedado prácticamente paralizada, y el operador NS ha anunciado la aplicación de un “horario de invierno”, con menos servicios durante los próximos días. El operador Eurostar ha cancelado todos los trenes con salida desde los Países Bajos y ha limitado las conexiones hasta Bruselas, complicando la reubicación de los pasajeros afectados por las cancelaciones aéreas.
Con nuevas nevadas en el horizonte, las autoridades europeas advierten que lo peor aún podría estar por llegar, en una semana que ya ha puesto a prueba la resiliencia del transporte en un continente altamente interconectado.