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El bloque del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se sitúa a la cabeza de las elecciones legislativas con el 66,2% de los votos escrutados, según las proyecciones difundidas por los medios israelíes. Los resultados provisionales le atribuyen 56 escaños, cinco por debajo de los 61 necesarios para alcanzar la mayoría en la Knéset, el Parlamento de Israel. El bloque opositor liderado por Gadi Eisenkot obtendría, de momento, 49 escaños, mientras que las formaciones políticas palestinas sumarían 15 representantes. Estas cifras podrían variar a medida que avance el escrutinio. Las encuestas a pie de urna publicadas antes del recuento situaban los dos grandes bloques en un empate de unos 51 escaños cada uno. Hay que remarcar, sin embargo, la alta participación. Ha superado el 77%, la cifra más alta en más de dos décadas y siete puntos porcentuales por encima de la registrada en las elecciones de 2022, según el Comité Electoral Central israelí.

En cuanto a la distribución por partidos, según los medios nacionales, el Likud de Netanyahu obtendría 27 escaños, mientras que Yashar!, la formación de Gadi Eisenkot, sumaría 21. Dentro del bloque del primer ministro también estarían los partidos ultraortodoxos Judaísmo Unido de la Torá, con nueve diputados, y Shas, con siete. Poder Judío, de Itamar Ben-Gvir, y Sionismo Religioso, de Bezalel Smotrich, obtendrían seis escaños cada uno. Al bloque opositor se añadirían los 11 diputados de Beyajad, la formación vinculada a los exprimeros ministros Naftali Bennett y Yair Lapid; los nueve de Los Demócratas, de perfil socialdemócrata, y los ocho de Israel Beitenu. Por su parte, las formaciones árabes quedarían inicialmente fuera de los dos bloques: la Lista Conjunta obtendría unos 12 escaños y Ra’am, de carácter islamista, cuatro, según las proyecciones difundidas por los medios israelíes.

Aumento de representación de los partidos palestinos

Uno de los elementos más relevantes de la jornada es el aumento de la representación de los partidos palestinos, que podrían ganar un peso decisivo en las negociaciones para formar gobierno. Esta evolución plantea un dilema a la oposición: negociar con estas formaciones para intentar desbancar a Netanyahu o facilitar, indirectamente, la continuidad de su liderazgo.

Entre los posibles socios se encuentran Ra’am, encabezado por Mansour Abbas, que ya participó en un gobierno israelí de signo diverso, y la Lista Conjunta, con la que las negociaciones podrían ser más complicadas por las condiciones planteadas por Eisenkot. El sistema parlamentario israelí exige el apoyo de 61 de los 120 diputados para gobernar con mayoría. Por ello, el resultado definitivo y los pactos postelectorales serán determinantes para aclarar quién podrá formar el próximo ejecutivo.

¿Podría Eisenkot formar gobierno?

Aunque los escaños de las formaciones palestinas podrían ser determinantes para construir una mayoría alternativa, las negociaciones con Gadi Eisenkot no se prevén sencillas. El líder opositor ha establecido cuatro condiciones para negociar con la Lista Conjunta: reconocer a Israel como un Estado judío y democrático, aceptar los valores de la declaración de independencia israelí, apoyar el servicio militar obligatorio para los ciudadanos palestinos de Israel y condenar a Hamás como organización terrorista.

Estas exigencias podrían dificultar un acuerdo entre las partes. Amjad Shbita, secretario general de Hadash, una de las principales formaciones de la Lista Conjunta, ha cuestionado que Eisenkot pueda imponer las condiciones de las negociaciones. Las diferencias entre los dos bloques, por lo tanto, podrían convertir la formación de un gobierno alternativo en un proceso complejo.

Dos vías diferentes para desbancar a Netanyahu

Las formaciones palestinas tampoco constituyen un bloque homogéneo. Ra’am ha mostrado anteriormente una disposición más elevada a pactar con otras fuerzas políticas israelíes y ya formó parte del gobierno encabezado por Naftali Bennett. Abbas ha situado entre sus prioridades poner fin al gobierno de Netanyahu y apartar a figuras de la derecha radical como Bezalel Smotrich e Itamar Ben-Gvir.

La Lista Conjunta, en cambio, podría plantear unas negociaciones más difíciles con la oposición. A pesar de que la suma de sus diputados podría acercar a Eisenkot a la mayoría parlamentaria, las diferencias ideológicas y las condiciones planteadas por la oposición complican un acuerdo. Así, el resultado electoral no solo determinará la distribución de los escaños, sino también hasta qué punto las fuerzas opositoras están dispuestas a cooperar para impedir la continuidad de Netanyahu en el poder.

¿Batacazo de Ben-Gvir?

El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, no habría conseguido ampliar la representación de su partido, Otzma Yehudit (Poder Judío), según las encuestas a pie de urna. Las primeras proyecciones sitúan la formación de extrema derecha en seis escaños, la misma cifra que obtuvo en 2022, a pesar de las expectativas de mejorar los resultados. Algunas cadenas, sin embargo, le atribuyen provisionalmente siete diputados.

Durante la campaña, Ben-Gvir ha reivindicado las políticas impulsadas desde el gobierno, entre las que destaca una legislación que prevé la pena de muerte para palestinos condenados por asesinar a israelíes y el endurecimiento de las condiciones penitenciarias de los presos palestinos. También ha defendido otras medidas vinculadas a su agenda de seguridad. Además, la posibilidad —por ahora remota— de que Netanyahu negocie un gobierno de unidad con su rival, Gadi Eisenkot, ha generado otro motivo de tensión.

Netanyahu quiere dejar fuera a los partidos árabes

Netanyahu ha reivindicado, esta madrugada, la posición del Likud en las elecciones y ha defendido la formación de un gobierno de derechas, a pesar de pedir prudencia hasta conocer los resultados definitivos. Durante un acto con simpatizantes en Jerusalén, ha rechazado un ejecutivo que dependa del apoyo de los partidos árabes, a los que ha calificado de "antisionistas".

En su intervención, Netanyahu también ha situado a Irán entre las prioridades de su agenda y ha asegurado que trabajará con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, para acabar con esta amenaza. El líder del Likud ha agradecido el apoyo de sus socios de coalición y de su familia antes de cerrar el acto con la interpretación de HaTikva, el himno nacional israelí.