Neil Young demanda al equipo de Trump por usar una canción suya en mítines: "Representa todo lo opuesto"

El cantante Neil Young ha presentado una demanda contra la campaña de Donald Trump por el uso de una de sus canciones en un mitin. El veterano rockero canadiense ha estallado porque la coalición que respalda a Trump y le recauda fondos, llamada Trump 47 Coalition, ha empleado sin licencia la canción Rockin' in the Free World en un acto político reciente. Por ello, reclama una compensación de 10 millones de dólares por daños y perjuicios. Es la segunda vez que Young emprende acciones legales contra el trumpismo por el uso de este tema. En la demanda presentada el lunes ante un tribunal federal, el equipo legal del autor denuncia que el mensaje de la canción "representa todo lo opuesto a lo que defiende" Trump. 

En la demanda se describe la canción como "un himno contundente que contrapone las promesas vacías de la retórica política estadounidense con las duras realidades que afrontan las personas pobres, sin hogar y olvidadas". "La letra ofrece retratos a pie de calle —una madre que abandona a su bebé, adictos sumidos en la desesperación, basura acumulándose a la sombra de la prosperidad—, mientras que el estribillo, al repetirse, encierra una ironía feroz: celebra una libertad que, claramente, no es compartida por todos", señala el texto legal, a la que ha tenido acceso el medio The Hollywood Reporter.

No es la primera vez que Neil Young emprende acciones legales por el uso de Rockin’in the Free World por parte de Trump. En 2020, el músico ya tomó medidas similares contra otra organización de campaña vinculada al mandatario estadounidense: Donald J. Trump for President. El cantante ha hecho precisamente referencia a aquella demanda anterior en el nuevo escrito judicial, señalando que el equipo de Trump no presentó ninguna defensa y llegó a un acuerdo de inmediato, poco después de ser notificado, prometiendo que nunca volvería a utilizar Rockin’in the Free World sin una licencia y sin el permiso del artista.

Neil Young, que posee la doble nacionalidad estadounidense y canadiense, es uno de los grandes críticos de Trump dentro de la industria cultural. Cuando el republicano volvió a la Casa Blanca, el cantante expresó su preocupación por que se le impidiera regresar al país mientras se encontraba de gira por Europa. En las letras de Young, de carácter marcadamente personal, son comunes los mensajes de crítica social y los posicionamientos antibelicistas. De hecho, es sabido que el cantautor, que es uno de los grandes mitos de la música popular desde la década de 1960, mantiene posturas progresistas.

Decenas de artistas han rechazado el uso de sus canciones en mítines de Trump

No es el único autor que ha denunciado o criticado a Trump por el uso de su obra sin autorización en campaña. Céline Dion, The White Stripes, Beyoncé, ABBA, George Harrison, Rihanna, Adele, The Rolling Stones, Ozzy Osbourne, Axl Rose, Prince, Rufus Wainwright, Tom Perry, REM, Pharrell Williams, Linkin Park o la familia de Isaac Hayes han presentado también demandas directamente o bien han protestado y pedido que se deje de utilizar su música en mítines bajo amenaza de emprender acciones legales también. En diciembre del año pasado, la estrella del pop Sabrina Carpenter fue contundente tras ver que se usó una canción suya en un vídeo de detenciones del ICE: "Este video es maligno y asqueroso. Nunca me envolváis a mí o a mi música para beneficiar tu agenda inhumana". Otra joven relevante de la música actual, Olivia Rodrigo, tildó de "propaganda racista" otro video del ICE en el que se usaba una canción suya.