Muere Ratko Mladic, el carnicero de Srebrenica, a 84 años: esta vez la noticia es cierta

Con Ratko Mladić había que comprobarlo dos veces. Y quizás tres. La muerte del general serbobosnio, una de las figuras más siniestras de las guerras de los Balcanes y responsable militar de la matanza de Srebrenica, ya había sido anunciada falsamente en diversas ocasiones. Este jueves, sin embargo, la noticia es cierta. Mladić ha muerto a 84 años en el centro de detención de las Naciones Unidas de Scheveningen, en La Haya, donde cumplía cadena perpetua por genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. Su familia ha confirmado su muerte a medios serbios. 

La noticia no era inesperada. Llevaba más de dos años bajo cuidados paliativos y su estado se había deteriorado especialmente en los últimos meses después de varios accidentes cerebrovasculares. En una resolución hecha pública esta misma semana, el Mecanismo Residual Internacional de los Tribunales Penales de la ONU afirmaba que Mladić había entrado en la "fase final de la vida", que los tratamientos ya se centraban en aliviar su sufrimiento y que su muerte podía producirse "en cualquier momento".

La defensa había pedido el 18 de agosto que se le concediera la libertad anticipada por razones humanitarias y que pudiera ser trasladado a un hospital o centro de cuidados paliativos de Serbia. La petición fue rechazada. El tribunal consideraba que la proximidad de la muerte, por sí sola, no generaba un derecho automático a quedar en libertad y que no había pruebas de que en Serbia pudiera recibir unos cuidados mejores que en La Haya.

Héroe para los serbios, genocida para los bosnios musulmanes

Mladić muere sin que su figura haya dejado de dividir profundamente los Balcanes. Para una parte del nacionalismo serbio, sigue siendo un héroe de guerra, el militar que defendió a los serbios de Bosnia durante la desintegración de Yugoslavia. Para los supervivientes de Srebrenica y para buena parte de Bosnia y Herzegovina es, sencillamente, el comandante de un genocidio. Y para la justicia internacional, esta última calificación es una sentencia firme.

Como jefe del Estado Mayor del Ejército de la República Srpska, Mladić dirigió las fuerzas serbobosnias durante buena parte de la guerra de Bosnia, entre 1992 y 1995. Su nombre quedó especialmente ligado a dos de los episodios más terribles del conflicto: el asedio de Sarajevo y la masacre de Srebrenica. En julio de 1995, las fuerzas serbobosnias ocuparon Srebrenica, una ciudad que la ONU había declarado "zona segura". En los días siguientes separaron a hombres y adolescentes bosnios musulmanes de las mujeres y los niños y asesinaron a más de 8.000. Los cuerpos fueron enterrados en fosas comunes y, posteriormente, muchos fueron trasladados a fosas secundarias para intentar ocultar las pruebas.

Mladić fue filmado entrando triunfalmente en Srebrenica el 11 de julio de 1995. Aquellas imágenes, en las que aparece repartiendo caramelos a niños antes de que comenzaran las ejecuciones masivas, acabarían convirtiéndose en uno de los símbolos más inquietantes de la guerra.

El Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia lo condenó en noviembre del 2017 a cadena perpetua. Fue declarado culpable de genocidio en Srebrenica, persecución, exterminio, asesinato, deportación, traslado forzoso, terror contra la población civil y toma de rehenes, entre otros delitos. La condena quedó definitivamente confirmada en apelación en 2021.

Dieciséis años huyendo

Cuando acabó la guerra, Mladić no fue directamente a La Haya. Pasó casi dieciséis años huyendo de la justicia internacional.
Durante una primera etapa vivió con una protección más o menos abierta en Serbia, rodeado de antiguos militares y miembros de las estructuras de seguridad. Con el paso de los años y el aumento de la presión internacional sobre Belgrado, fue desapareciendo de la vida pública. Finalmente, el 26 de mayo del 2011 fue detenido en Lazarevo, un pequeño pueblo del norte de Serbia, en casa de un familiar. Envejecido y físicamente deteriorado, utilizaba el nombre de Milorad Komadić. Pocos días después fue extraditado a La Haya.

Ya había "muerto" otras veces

La noticia de este jueves tiene, además, un epílogo particular: Ratko Mladić ya había sido declarado muerto antes. El caso más sonado se produjo el 11 de febrero del 2020. Una noticia anunciaba que el criminal de guerra había muerto en La Haya y empezó a circular rápidamente por los medios de los Balcanes. La fuente parecía especialmente fiable: una cuenta de Twitter atribuida a la ministra de Asuntos Exteriores de Bosnia y Herzegovina, Bisera Turković. Era falso. La cuenta había sido creada por el periodista italiano Tommaso De Benedetti, conocido precisamente por fabricar cuentas falsas de personalidades y difundir noticias inventadas sobre la muerte de figuras públicas. El tribunal de La Haya tuvo que desmentir oficialmente la información y el mismo hijo de Mladić, Darko, intervino para asegurar que su padre continuaba vivo.

Y todavía ha pasado otra vez este mismo verano. A principios de julio volvieron a circular por las redes sociales informaciones que aseguraban que Mladić había muerto. El 9 de julio, su hijo las desmintió después de que representantes de la embajada serbia en los Países Bajos hubieran visitado al prisionero. "Ya me he acostumbrado", dijo Darko Mladić sobre los rumores recurrentes de la muerte de su padre. Entonces todavía era una noticia falsa. Solo siete semanas después, el deterioro que los médicos consideraban irreversible ha acabado confirmando aquello que tantas veces se había anunciado antes de tiempo.

Esta vez, la noticia que muchos bosnios musulmanes estaban esperando, se ha hecho realidad. Ratko Mladić muere en La Haya sin haber abandonado la prisión y sin haber mostrado arrepentimiento por los crímenes por los cuales fue condenado. Para los familiares de los miles de hombres y adolescentes asesinados en Srebrenica, continuará siendo el comandante de la peor matanza cometida en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.  Algunos serbios, en cambio, lo llorarán. Para ellos continuará siendo "el general".