La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, ha lanzado una de las advertencias más contundentes de los últimos meses sobre el escenario geopolítico global: “El orden mundial, tal como lo conocíamos, se ha acabado, y no creo que vuelva”. Lo ha dicho este martes durante un acto público en la universidad Sciences Po de París, donde ha participado junto con el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen.

Las palabras de Frederiksen se inscriben en un contexto de creciente tensión internacional, marcado por la guerra de Ucrania, el refuerzo de los bloques militares y la incertidumbre sobre el papel futuro de los Estados Unidos en Europa. Ante estudiantes y académicos, la jefa del gobierno danés ha advertido que el sistema de seguridades, alianzas y reglas que ha regido el mundo desde el final de la Guerra Fría está en proceso de descomposición.

Según Frederiksen, Europa debe asumir que entra en una nueva etapa, más inestable e imprevisible, en la que la fuerza militar vuelve a ser un instrumento central de la política internacional. “Tenemos que dejar de pensar que la paz es el estado natural de las cosas”, ha venido a decir, subrayando la necesidad de reforzar la cooperación entre aliados occidentales.

Rusia y el fin de las ilusiones

En este nuevo escenario, la primera ministra danesa ha sido especialmente clara sobre el papel de Moscú. “Rusia no quiere la paz con Europa”, ha advertido, rechazando cualquier lectura que presente la guerra de Ucrania como un conflicto limitado o circunstancial. Según Frederiksen, la estrategia del Kremlin apunta a debilitar la arquitectura de seguridad europea y a imponer zonas de influencia por la fuerza.

Por eso, ha hecho una llamada explícita a la unidad entre la Unión Europea y los Estados Unidos. “Europa y los EE. UU. deben mantenerse juntos”, ha insistido, en un momento en que las relaciones transatlánticas viven episodios de tensión, especialmente a raíz de la política estadounidense en el Ártico.

En este punto, Frederiksen se ha referido directamente a las fricciones recientes con Washington sobre Groenlandia, un territorio clave desde el punto de vista estratégico y de seguridad. A pesar de las diferencias, ha asegurado que Copenhague y Washington comparten preocupaciones comunes sobre el Ártico y que “intentarán encontrar una vía de futuro” basada en el diálogo.

El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, ha aportado una mirada más humana a la crisis. Ha explicado que el enfrentamiento diplomático con los Estados Unidos ha tenido un impacto directo en la población local. “Lo que estamos haciendo como gobierno es intentar resistir las presiones externas y, al mismo tiempo, cuidar a nuestra gente, que tiene miedo y se siente asustada”, ha afirmado.

Las declaraciones llegan en un momento de intensa actividad diplomática. Tras el acto en Sciences Po, Frederiksen y Nielsen tienen previsto reunirse con el presidente francés, Emmanuel Macron, en el palacio del Elíseo. Un encuentro que confirma el papel creciente del eje europeo en un mundo que, según la líder danesa, ya no responde a las reglas del pasado.