Las elecciones regionales de este domingo en Alemania han confirmado el mal momento político de Friedrich Merz, que ha admitido abiertamente el golpe recibido por la CDU en las urnas, pero ha descartado dar un paso al lado. Justo después de conocerse los primeros sondeos en Berlín y en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, el canciller alemán ha comparecido en la sede del partido y ha calificado de "desastre" el resultado obtenido en este último territorio, donde los democristianos se situarían entre el 5% y el 5,5% de los votos. "No podemos maquillarlo. Es un desastre", ha reconocido Merz, que, a pesar de la derrota, ha dejado claro que mantendrá su controvertido programa de reformas políticas.
El resultado es especialmente delicado porque el umbral para obtener representación en los parlamentos regionales alemanes es del 5%, de manera que la CDU corre incluso el riesgo de quedarse fuera en Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Merz ha atribuido la derrota a una campaña fuertemente polarizada entre el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) y Alternativa para Alemania (AfD). "La CDU ha luchado, pero al final ha sido derrotada claramente por la polarización", ha afirmado. El canciller también ha descrito este land como "un estado muy complicado" y ha enmarcado el resultado en un contexto de fuertes tensiones económicas y sociales. "Nuestra economía está en medio de una profunda agitación y el tono y las interacciones en nuestra sociedad son más duras y menos reconciliables", ha lamentado.
En este sentido, Merz ha admitido que el revés electoral llega en un momento de deterioro de la confianza ciudadana en las instituciones, que ha atribuido a un "ataque activo de partidos radicales de izquierda y derecha". Ante este escenario, ha reclamado que Alemania y Europa revisen en profundidad cuestiones como "la libertad, la seguridad y la paz", y ha advertido de la existencia de "amenazas muy concretas". También ha pedido "fortaleza de carácter, firmeza y paciencia" al electorado.
Germany's Chancellor Merz:
— Clash Report (@clashreport) September 20, 2026
We cannot talk up the result in Mecklenburg-Vorpommern; it is a disaster.
The CDU has fought, but it is at the end been crushed by the polarization between the SPD and the AfD. pic.twitter.com/R4Q9AyCK9z
Merz toca fondo
A las dos derrotas electorales se añade la debilidad personal de Merz, que según los sondeos es el canciller con menos aceptación desde la fundación de la República Federal de Alemania, con solo un 10% de apoyo. El democristiano ha reconocido que su impopularidad y la del gobierno de coalición entre conservadores y socialdemócratas han pesado negativamente durante las campañas. Según Merz, la CDU ha tenido que competir "en parte bajo condiciones muy difíciles" porque "el viento favorable procedente de Berlín no estuvo presente", una manera de admitir que el desgaste del gobierno federal también ha condicionado los resultados regionales.
Lejos de plantear una dimisión, Merz ha reivindicado la continuidad tanto al frente de la CDU como de la cancillería y se ha comprometido a liderar personalmente esta nueva etapa. "Lo que hay que hacer ahora requiere valentía; yo la aportaré como presidente de la CDU y, sobre todo, como canciller de nuestro país", ha afirmado. El dirigente conservador ha insistido en que quiere convertir Alemania de nuevo en "un país de renovación y de nuevos comienzos". También ha situado entre sus prioridades que el progreso social y la prosperidad vuelvan a traducirse en oportunidades concretas, especialmente para los jóvenes. Los jóvenes han sido precisamente quienes más han castigado a la CDU, ya que su voto se ha concentrado en la AfD y Die Linke. Esto en ambas elecciones de este domingo.
