La controvertida voluntad del magnate Elon Musk de comprar la red social Twitter no deja de engendrar polémica. Erigiéndose como paladín de la libertad de expresión, Musk empezó la operación de comprar la red social afirmando que esta era muy restrictiva con algunos discursos y afirmando que estaba plagada de bots, cuentas falsas y spam. Fuese una estrategia para devaluar la empresa o solo un ejercicio de fanfarronería típica del empresario, estas acusaciones han acabado calando. Incluso teniendo en cuenta que la operación de compra de Twitter está parada y cada vez apunta más que quedará en papel mojado, las acusaciones de Musk han despertado el interés de la justicia estadounidense. El fiscal general de Texas, Ken Paxton, ha anunciado este lunes que su oficina lanzará una investigación sobre los bots, cuentas falsas y correo basura de Twitter.

"El fiscal general Paxton emitió una Demanda de Investigación Civil para investigar si los informes de Twitter sobre usuarios reales enfrentan falsos, son falsos o engañosos", ha señalado la oficina del fiscal republicano en un comunicado de prensa, recogido por Efe. Paxton exige detalles sobre los usuarios activos diarios y mensuales de la red social y solicita "documentos suficientes para mostrar la cantidad de cuentas de Twitter no auténticas para cada mes desde el 2017 hasta el presente".

El interés de un fiscal tejano en Twitter, una empresa establecida en California, no es tan sorprendente cuando se repasa la trayectoria de Musk los últimos años: el multimillonario trasladó la sede de su fabricante de vehículos eléctricos en Austin, Texas, desde Palo Alto, California, este año abrió una enorme fábrica de Tesla a las afueras de Austin y el año 2020 trasladó la residencia a este estado. Marc Fagel, un experto en leyes de valores que anteriormente se ejerció como director regional de la oficina de la Comisión del Mercado de Valores de los Estados Unidos (ME SIENTO, en inglés) en San Francisco, dijo a CNBC que el anuncio de Paxton es un poco inusual porque estos asuntos generalmente no se apañan en el ámbito estatal.

Una amenaza recurrente

Desde que anunció su intención de comprar la red social, el magnate sudafricano ha ido encontrando motivos para quejarse públicamente de esta. Primera fue las medidas de contención de discurso del odio, pero después han sido los supuestos bots. Esta última es la queja que mejor le ha funcionado hasta el momento y está siendo el motivo con que justifica su desinterés por la plataforma. El pasado lunes, Musk volvió a amenazar con no comprar la compañía, como había prometido porque no ha recibido de la empresa la información que él requirió sobre las cuentas falsas y el spam.