El Tribunal Contencioso-Administrativo de Colonia ha decidido este viernes prohibir temporalmente a los servicios secretos del país seguir de forma sistemática al partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).

La decisión se ha tomado dos días después de que trascendiese que la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV), la inteligencia interior, había clasificado a esta formación como "caso sospechoso", lo que permite los seguimientos de forma continuada y general a toda la estructura del partido.

Se trata de una medida temporal, hasta que el tribunal falle en el caso de la denuncia de AfD contra la BfV. El partido, sabiendo que los servicios secretos los tenían en el punto de mira, se habían querellado de forma preventiva para evitar ser seguidos.

El tribunal, además, ha añadido que no ha tomado una decisión sobre el fondo de la cuestión, pero ha dejado claro que la difusión de la decisión de la BfV -que filtraron los medios, pero que los servicios secretos no comunicaron oficialmente- viola "la igualdad de oportunidades de los partidos políticos".

A pesar de la sentencia del Tribunal, la decisión aún puede ser recurrida ante el Tribunal superior de lo Contencioso-Administrativo de Münster.

Acusaciones de instrumentalización

El copresidente de AfD, Tino Chrupalla, ha asegurado que la decisión demuestra que la BfV está "instrumentalizada políticamente" y ha exigido "consecuencias políticas y personales", empezando por la dimisión de su presidente, Thomas Haldenwang.

El paso de la inteligencia alemana, que trascendió este miércoles, suponía un salto cualitativo en la presión de las fuerzas de seguridad sobre la formación, nacionalista y xenófoba, y un movimiento inédito en Alemania.

Al ser calificado como "caso sospechoso", la BfV y otras agencias de inteligencia podían, más allá de seguimientos puntuales a individuos o a las secciones que hasta ahora se habían catalogado como objeto de observación, pinchar conversaciones telefónicas y emplear recursos económicos para lograr confidentes.

Los servicios secretos basaron su decisión en un informe de 1.001 páginas que incluye pruebas de supuestas violaciones contra el orden liberal democrático recopiladas por juristas y expertos desde comienzos de 2019. Entre ellas, varios centenares de discursos y declaraciones de miembros del partido.

También se compilan como pruebas la influencia sobre la formación de su extinta corriente radical, a la que la propia dirección conminó el año pasado a disolverse tratando de esquivar a los servicios secretos, y sus vínculos con varias organizaciones de extrema derecha.

Consecuencias electorales

La medida de la BfV y la posterior decisión judicial sobre el tercer mayor partido en el Bundestag, el equivalente al Congreso, y primer partido de la oposición se conocieron apenas a una semana de que arranque el "super año" electoral alemán, con seis comicios regionales y las generales del 26 de septiembre.

Las consecuencias electorales de estos hechos son difíciles de calibrar. AfD ha caído en las últimas semanas en los sondeos nacionales hasta entre el 9 y el 11% de los votos y la mayoría de sus votantes son ya parte del núcleo duro.

La polémica llega en un momento complicado para el partido, que atraviesa serias dificultades para presentar un perfil claro, tras coquetear con el negacionismo de la pandemia, y que sufre una larga y mal disimulada guerra interna entre el sector pragmático y la rama más radical. 

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