Los países frugales empiezan ganando el pulso por el próximo presupuesto europeo. La presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea, que este semestre ejerce Irlanda, ha propuesto este sábado reducir un 8% las cuentas comunitarias para el periodo 2028-2034, con las partidas de competitividad y seguridad entre las principales afectadas. El planteamiento fija el presupuesto en 1,6 billones de euros, 140.000 millones menos que los 1,76 billones defendidos por la Comisión Europea con el apoyo de países como España e Italia para afrontar los nuevos retos en materia de defensa y competitividad. La propuesta abre así un nuevo frente entre los Veintisiete y anticipa unas negociaciones especialmente tensas en la cumbre de líderes europeos prevista para la próxima semana.
La batalla por el presupuesto comunitario enfrenta dos bloques con intereses casi opuestos. Por un lado, los países frugales —Alemania, los Países Bajos, Austria, Suecia, Dinamarca y Finlandia— presionan para recortar varios centenares de miles de millones de euros; por el otro, los llamados Amigos de la Cohesión, con estados del sur y del este como España, Italia, Portugal o Grecia, rechazan una reducción de las cuentas europeas. Para intentar limitar el rechazo de este segundo grupo, la propuesta irlandesa mantiene intactas tanto las subvenciones a los agricultores como los pagos regionales, dos partidas que concentran cerca de la mitad del presupuesto total y que los países cohesionistas consideran prioritarias. A pesar de esta concesión, las críticas de este bloque se prevén importantes.
Los frugales no tienen suficiente
Además, la propuesta irlandesa tampoco satisface a los países frugales. Aunque reduce el tamaño global del presupuesto como pedían, concentra buena parte de los recortes precisamente en ámbitos que este bloque quiere reforzar, como la seguridad y la defensa, la competitividad, la innovación o la lucha contra la migración irregular, mientras preserva las partidas tradicionales destinadas a los fondos agrícolas y regionales. "Los Países Bajos no pueden aceptar la actual propuesta. Necesitamos opciones más claras para invertir en la seguridad, la competitividad y la independencia de Europa", ha advertido el ministro neerlandés de Exteriores, Tom Berendsen, que reclama "un presupuesto moderno y asequible".
A stronger Europe requires a modern, affordable EU budget. The Netherlands can’t accept the current proposal. We need sharper choices to invest in Europe’s security, competitiveness and independence. Without more ambition, an agreement remains out of reach.
— Tom Berendsen (@ministerBZ) October 10, 2026
"La propuesta irlandesa es una decepción y ni siquiera se acerca a una zona de aterrizaje. El fuerte aumento del gasto en comparación con la actualidad es inasequible y financieramente innecesario. Al favorecer las prioridades políticas del siglo XX, la propuesta no consigue preparar a la Unión Europea para el siglo XXI", ha declarado un diplomático del bloque a Politico. "Este presupuesto no es la base de un acuerdo entre los estados miembros. Necesitamos urgentemente más realismo financiero y menos La La Land financiero", ha añadido.
Choque previsible entre los Veintisiete
La presidencia irlandesa presentará la propuesta el próximo martes a los ministros de Asuntos Europeos de la Unión Europea, en una primera toma de contacto antes de que el debate pase al máximo nivel político. Las discrepancias sobre el tamaño del presupuesto y los recursos propios se trasladarán después al Consejo Europeo de los días 15 y 16 de octubre, donde los Veintisiete intentarán acercar posiciones con el objetivo de llegar a un acuerdo en diciembre. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ya ha avanzado que quiere aprovechar el encuentro para "fijar" un paquete de posibles impuestos que pueda resultar aceptable para los gobiernos y ayude a desbloquear una negociación que continúa muy abierta.