Irán ha advertido que no permitirá ningún tipo de exportación ni importación en el golfo Pérsico, el mar de Omán y el mar Rojo si Estados Unidos continúa con su “acción ilegal” de bloqueo naval a los barcos comerciales y petroleros iraníes en el estrecho de Ormuz. A pesar del alto el fuego vigente desde el 7 de abril y con fecha de caducidad fijada para el próximo 21 de abril, este paso clave para el comercio de petróleo —por donde pasa el 20% del crudo mundial— se mantiene cerrado por el ejército estadounidense desde el pasado lunes a las 16 horas. Según la agencia Tasnim, el comandante del Cuartel General Central Khatam al Anbiya, el general de división Alí Abdolahi, ha advertido que cualquier intento de Washington de mantener el asedio marítimo en la región supondría, en la práctica, una violación del alto el fuego.
El bloqueo de Trump, además, llegó acompañado de una amenaza directa a Teherán, en la que advertía que si los buques de ataque rápido del régimen persa intentaban acercarse al bloqueo, "serán inmediatamente eliminados, utilizando el mismo sistema que usamos contra los narcotraficantes en embarcaciones en el mar". El mismo día, Irán ya avisaba que respondería con firmeza al bloqueo del estrecho de Ormuz, apuntando directamente a una posible escalada regional y calificando las restricciones norteamericanas como un acto que “equivale a piratería”. Al día siguiente, el Comando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (CENTCOM) confirmaba que había “paralizado completamente” el comercio que “entra y sale” del país persa por mar, algo que continúa hoy por tercer día consecutivo.
Incertidumbre pese al alto el fuego y el optimismo de Trump
La medida se enmarca en la nueva fase de presión sobre Teherán después de la suspensión de las conversaciones diplomáticas que tuvieron lugar durante el fin de semana en Islamabad (Pakistán). El proceso diplomático, sin embargo, no se rompió completamente, y, de hecho, Trump ha hecho unas declaraciones este mismo miércoles que apuntan a posibles avances inminentes en el conflicto con Irán, que ya hace cerca de 40 días que dura. En una conversación con el periodista Jonathan Karl, de la cadena ABC, Trump ha afirmado que “veréis dos días sorprendentes”, sin concretar qué decisiones o acontecimientos pueden producirse a corto plazo.
A pesar de este clima de optimismo moderado, la incertidumbre sigue siendo elevada. El mismo Trump ha reconocido que el desenlace es incierto, y no hay confirmación oficial de ningún acuerdo inminente. Esta ambigüedad mantiene en alerta tanto a los actores políticos como a los económicos a escala global. Por ello, los próximos días se presentan como un punto de inflexión potencial para el conflicto. La expiración del alto el fuego el 21 de abril obliga a todas las partes a tomar decisiones que pueden marcar el rumbo inmediato de la situación, ya sea hacia una nueva fase de negociación o hacia una reactivación de las hostilidades. Un eventual acuerdo podría contribuir a reducir la tensión acumulada en las últimas semanas y abrir la puerta a una estabilización progresiva, mientras que un fracaso en las conversaciones podría volver a sacudir tanto el escenario político como los mercados globales.