El bloqueo del estrecho de Ormuz ha obligado a Irak a buscar una salida mucho más lenta, pero constante, para su petróleo: miles de camiones cisterna que atraviesan Siria por carretera hasta el Mediterráneo. Cada uno de estos vehículos transporta solo una fracción mínima de lo que podría cargar un petrolero, pero la sucesión continua de convoyes permite aliviar el cuello de botella provocado por la interrupción del tráfico marítimo por el Golfo. Según ha explicado a Reuters un alto responsable del sector petrolero sirio, esta ruta ya funciona también en sentido contrario, con gasolina enviada desde Siria hacia Irak, consolidando así un corredor energético terrestre bidireccional. Bagdad empezó a recurrir a esta vía después de que la guerra con Irán cortara su principal salida comercial por Ormuz y, de hecho, ya ha avanzado que quiere seguir desarrollando rutas alternativas a través de Siria incluso si el paso marítimo acaba recuperando la normalidad.
El centro neurálgico de esta nueva ruta es Baniyas, en la costa mediterránea siria, donde se encuentra la refinería más grande del país y una terminal históricamente vinculada al oleoducto Kirkuk-Baniyas. Esta posición convierte la ciudad en una pieza estratégica para dar salida al crudo iraquí hacia el Mediterráneo y esquivar así la dependencia de los pasos marítimos del golfo Pérsico. Los miles de camiones cisterna que atraviesan Siria desembocan precisamente en Baniyas, donde descargan el petróleo antes de que pueda continuar su recorrido comercial por vía marítima. De hecho, la viabilidad de este corredor ya había quedado demostrada en julio, cuando fueloil iraquí transportado primero por carretera y luego embarcado por vía marítima llegó por primera vez a Estados Unidos.
La novedad es que el corredor también ha empezado a funcionar en sentido inverso. La primera carga destinada a Irak, unas 32.800 toneladas métricas de gasolina transportadas por el petrolero Avanti, con bandera de las Islas Marshall, se descargó primero en los depósitos de la refinería de Baniyas antes de empezar el traslado por carretera esta semana. Según ha explicado Tareq Shallash, director de la Dirección de Refinación de la Compañía Petrolífera Siria (SPC), ya han salido 77 camiones cisterna hacia la frontera iraquí y las operaciones de carga continúan. El responsable sirio ha avanzado, además, que se esperan nuevos envíos.
Transportar estos volúmenes por carretera exige una operación logística enorme, con miles de camiones cisterna asumiendo una función que habitualmente correspondería al transporte marítimo. En el caso de la ruta entre Baniyas e Irak, el dispositivo se desarrolla en virtud de un contrato de tránsito entre la SPC y la petrolera catarí UCC Holding, que actúa como proveedor y supervisa el traslado, según Shallash. El portavoz del Ministerio de Petróleo iraquí, Saleem al-Rikabi, ha explicado a Reuters que la comercializadora estatal SOMO también ha firmado un acuerdo con la empresa catarí para suministrar gasolina mejorada a Irak, con entregas que, según ha asegurado, se están haciendo de manera regular.