Las Naciones Unidas han documentado 1.004 casos de violencia sexual relacionada con el conflicto en Ucrania desde el inicio de la invasión rusa a gran escala, en febrero de 2022, hasta julio de 2026. De estos, 892 —el 89%— han sido atribuidos a autoridades rusas, según un nuevo informe de la ONU, que destaca el Kyiv Post. Entre las víctimas hay 16 menores y la más joven tenía solo cuatro años. La organización alerta, sin embargo, de que los datos no reflejan toda la magnitud del fenómeno.
Civiles y prisioneros, entre las víctimas
La violencia documentada afecta tanto a civiles como a prisioneros de guerra y personas detenidas. Según el informe, la mayoría de las víctimas de los abusos atribuidos a Rusia son hombres, principalmente prisioneros de guerra ucranianos y civiles detenidos en territorios ocupados o trasladados a centros de detención rusos.
Entre las prácticas documentadas hay violaciones, violaciones grupales, mutilaciones genitales, descargas eléctricas en los genitales, desnudez forzada y amenazas de violencia sexual. En total, la ONU ha identificado a 725 hombres, 151 mujeres y 16 niños entre las víctimas de los casos atribuidos a las autoridades rusas. Las mujeres afectadas tenían entre cuatro y 82 años.
El informe también documenta 112 casos atribuidos a autoridades ucranianas, principalmente relacionados con abusos contra prisioneros de guerra rusos. Según Reuters, la ONU señala, sin embargo, que Ucrania ha cooperado con los investigadores y ha adoptado algunas medidas preventivas, mientras que los esfuerzos para exigir responsabilidades todavía son limitados.
Podría haber más casos
Los 1.004 casos no representan una estimación del número total de víctimas, sino los incidentes que los investigadores de la ONU han podido verificar. La organización advierte de que la violencia sexual relacionada con los conflictos acostumbra a estar fuertemente infrarregistrada por el miedo de las víctimas, el estigma social y el trauma.
En Ucrania, esta dificultad se acentúa por la guerra. El acceso de las misiones internacionales a los territorios ocupados por Rusia es muy limitado, y Moscú tampoco permite a los investigadores de la ONU acceder a determinadas instalaciones de detención dentro de Rusia. Según la organización, estas restricciones impiden establecer el alcance real de los abusos.
¿Un arma de guerra?
El ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, ha denunciado que la violencia sexual se utiliza como un "arma de guerra" por las fuerzas rusas. Sybiha ha remarcado que los casos documentados son solo una parte de la realidad: "El número real puede ser mucho más elevado".
La ONU, sin embargo, formula sus conclusiones en términos de casos verificados y atribución de responsabilidades, sin extrapolar automáticamente estos datos a todos los miembros de las fuerzas rusas. El informe atribuye los casos a diferentes autoridades rusas, incluidos miembros de las fuerzas armadas, los servicios penitenciarios y los organismos de seguridad.
El problema de la impunidad
La investigación también pone el foco en qué pasa después de los abusos. Según la ONU, Rusia no ha demostrado haber adoptado medidas significativas para prevenir estos actos ni para investigarlos y castigar a los responsables. Moscú, además, ha negado el acceso de los investigadores a zonas ocupadas y centros de detención.
Esta falta de cooperación dificulta tanto la cuantificación de los crímenes como la identificación de los responsables. Para las víctimas, esto añade un segundo obstáculo al trauma: la posibilidad de que los abusos queden sin respuesta judicial.
