Thomas Markle, padre de Meghan Markle, ha sido detenido este viernes en Florida en el marco de una investigación por posesión de material de abuso sexual infantil, según ha avanzado la cadena CBS News. El hombre de 82 años y distanciado de su hija se encontraba en la residencia para personas mayores Maravida Senior Living, situada en Lakeland, cuando agentes del FBI lo han ido a buscar. El procedimiento judicial continúa bajo secreto, por lo que todavía no han trascendido los detalles de las acusaciones ni las posibles medidas adoptadas contra él.
La detención llega después de que, el mes pasado, se conociera que las autoridades de las Filipinas investigaban a Markle por una presunta posesión de este tipo de material. Según las informaciones publicadas por el tabloide británico Daily Mail, las investigaciones se habrían extendido durante varias semanas y estarían relacionadas con dos descubrimientos en propiedades vinculadas al padre de Meghan Markle. El primero se habría producido en las Filipinas y el segundo, en México, donde también se habría localizado material de abuso sexual infantil.
Meghan Markle ya se había pronunciado sobre las investigaciones que afectan a su padre y había expresado que se sentía "profundamente angustiada" por las acusaciones sobre el hallazgo de imágenes de abuso sexual infantil. La duquesa de Sussex también había revelado que, en el año 2018, la policía de Londres recibió una carta que contenía "acusaciones preocupantes" contra él, aunque no ha trascendido el contenido concreto.
Distanciada del padre para proteger a los hijos
Meghan, que adquirió notoriedad como actriz de la serie estadounidense Suits, se casó ese mismo año con el príncipe Harry en el castillo de Windsor. Thomas Markle, que había trabajado como director de fotografía e iluminación en la televisión antes de jubilarse, no asistió a la ceremonia, hecho que alimentó la atención de los medios británicos sobre las desavenencias entre padre e hija. Posteriormente, Meghan explicó que había decidido alejarse de su progenitor con la voluntad de proteger a sus dos hijos, Archie y Lilibet.
"Espero que ahora se pueda entender que, a pesar de la distorsión de algunas publicaciones mediáticas a lo largo de los años, cualquier distancia con mi padre y mi decisión de no permitirle tener contacto con nuestros hijos, fue por una razón: protegerlos", dijo en un comunicado remitido a varios medios. "Le he apoyado, le he cuidado y le he ayudado durante años, pero esto se acaba ahora", añadió al diario The Sun. "No volveré a hablar con mi padre nunca más si no me llaman a declarar contra él".