La tensión entre China y los Estados Unidos no tiene freno. Los Juegos de Invierno que se celebrarán en Pekín en el 2022 no contarán con la presencia de ningún representante diplomático norteamericano. Así lo ha anunciado la portavoz de la Casa Blanca este lunes, después de semanas de amenazas contra la China por sus abusos de derechos humanos. Concretamente, la administración Biden señala el genocidio de la raza uigur en campos de detención en la zona de Xinjiang. A pesar del secretismo del gigante asiático, se estima que más de un millón de personas han sido detenidas en más de 1000 campos chinos.

Conflicto diplomático

Los deportistas norteamericanos sí que participarán en los Juegos, pero ningún representante diplomático del país viajará a Pekín para celebrar el acontecimiento. Según la portavoz de Washington, Jen Psaki, este boicot busca "enviar un mensaje claro" a China. El genocidio y otras violaciones graves de derechos humanos no pueden ser vistas como "un hecho normal" por parte de la comunidad internacional, ha explicado. Por otra parte, los Estados Unidos no quieren "penalizar" injustamente a sus atletas, y por eso no llevarán a cabo un boicot total, como sí que lo hizo la administración de Jimmy Carter después de la invasión soviética de Afganistán. Ante los rumores de un supuesto boicot norteamericano, el gobierno chino ya avisó la semana pasada de que no tenía pensado invitar a ningún miembro de la diplomacia de los Estados Unidos. Pero la verdad es que quien tiene competencia para escoger la lista de invitados es el Comité Olímpico Internacional (COI). Finalmente, parece que no hará falta que se pronuncie después del anuncio de la Casa Blanca de este lunes.

Boicot

A principios de febrero, la BBC publicó una investigación exhaustiva sobre los campos de "reeducación" para personas de la minoría musulmana uigur en China, hecho que animó al gobierno norteamericano a denunciarlo públicamente. En su último día de presidencia, la administración Trump ya denunció los "crímenes contra la humanidad" y el "genocidio" contra la minoría étnica. El ex secretario de Estado, Mike Pompeo, declaró que "después de un análisis exhaustivo de los hechos disponibles" los EE. UU. han detectado que desde marzo del 2017 China ha emprendido un "intento sistémico por destruir a los uigures". En particular, los americanos denunciaron encarcelamientos "arbitrarios", torturas y restricciones a la libertad de religión, de expresión y de movimiento" y "violaciones sistemáticas y abuso sexual contra las mujeres".

Según varios observadores de Derechos Humanos, el gobierno chino habría embarcado en la opresión gradual de los más de 12 millones de uigures, la mayoría concentrados en la zona de Xinjiang, que ha culminado en su vigilancia masiva, detención, adoctrinamiento y esterilización forzada de forma sistemática.

 

 

Foto principal: el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden / Efe