El Gobierno ha decidido no participar en la denominada Junta de Paz impulsada por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, para abordar el futuro de Gaza. Así lo ha anunciado este jueves el presidente español, Pedro Sánchez, en la rueda de prensa posterior a la cumbre extraordinaria del Consejo Europeo, donde ha defendido que cualquier iniciativa sobre Palestina debe pasar necesariamente por el marco de las Naciones Unidas y contar con los representantes palestinos.

“Es evidente que esta junta está fuera del marco de Naciones Unidas y no ha incluido a la Autoridad Palestina. El futuro de Gaza y también de Cisjordania, del conjunto de Palestina, lo deben dirimir los palestinos”, ha afirmado Sánchez, marcando distancias con una propuesta que considera incompatible con la posición que el ejecutivo español ha mantenido en los últimos meses sobre el conflicto en Oriente Próximo.

Decisión consultada con "muchos países"

Según ha explicado el presidente, la decisión de declinar la invitación norteamericana se ha tomado tras consultarlo con “muchos países” y responde a una voluntad de coherencia política. “Agradecemos la invitación, pero la declinamos. Lo hacemos, sobre todo y fundamentalmente, por coherencia, por una política consistente que hemos ido desplegando por parte del gobierno de España”, ha subrayado.

En paralelo, Sánchez ha vuelto a salir al paso de las críticas de Donald Trump sobre el gasto en defensa del Estado español. El presidente ha recordado que, desde que llegó a la Moncloa, la inversión militar “se ha triplicado” hasta alcanzar los 34.000 millones de euros anuales. “Con los impuestos de los españoles, estamos destinando 34.000 millones de euros al año a defensa. En total, invertimos más que 13 países de la OTAN juntos. Ahí están las cifras”, ha remarcado.

Preguntado por si estaría dispuesto a explicarle personalmente a Trump su rechazo a incrementar el gasto hasta el 5% del PIB, Sánchez se ha mostrado abierto al diálogo. “No tengo ningún problema. Al contrario”, ha dicho, en un intento de transmitir firmeza pero también voluntad de entendimiento en una relación transatlántica cada vez más tensionada.

España y Groenlandia

En este sentido, el presidente español también se ha referido al reciente acuerdo anunciado entre Estados Unidos y la OTAN sobre Groenlandia, que ha interpretado como una muestra de la fuerza de la unidad europea. "La unidad de los europeos ha obligado a Washington a dar un paso atrás", ha afirmado, advirtiendo que Europa dispone de instrumentos para responder "ante la coerción y el intento de coacción".

Sánchez ha dibujado un escenario internacional “extraordinariamente complejo” y ha denunciado que Estados Unidos “no está respetando el derecho internacional”, lo que, según él, está tensionando como nunca la relación transatlántica. “Europa debe prepararse y tomará las medidas necesarias ante cualquier amenaza y coacción”, ha insistido, reivindicando la necesidad de defender la soberanía de Groenlandia y del Reino de Dinamarca como símbolo de unidad europea.

Europa marca distancias con el plan de Trump

Por otro lado, la decisión del Gobierno español no es un caso aislado. Otros países europeos también han expresado reticencias o han declinado directamente participar en la iniciativa impulsada por Trump. Francia ha rechazado la invitación al considerar que la propuesta, tal y como está planteada, podría suplantar o debilitar el papel de Naciones Unidas en la mediación del conflicto en Gaza. Noruega ha confirmado que no se sumará mientras mantiene abierto el diálogo con Washington sobre el alcance y las implicaciones del proyecto. Suecia, por su parte, ha anunciado que no formará parte del board, aunque todavía no ha formalizado una respuesta definitiva, mientras que Eslovenia ha advertido que “aún no es el momento” de aceptar la invitación y ha expresado preocupaciones similares sobre el orden internacional y el mandato del grupo.