Hay dos tipos extremos de líder. Quien pretende dejar todo atado y bien atado. Y quien no concibe un tiempo más allá de su mandato. Estos últimos días han demostrado hasta que punto la canciller alemana, Angela Merkel, pertenece al primero. En apenas dos semanas, la canciller ha logrado que dos personas de su más estrecha confianza -dos mujeres, dos correligionarias cristianodemócratas y dos aliadas muy próximas desde hace tiempo- se sitúen en sendos puestos clave.

La primera és la hasta ahora ministra de Defensa, Ursula von der Leyen, que este martes fue ratificada como próxima presidenta de la Comisión Europea, lo que la convierte en la primera mujer que toma las riendas de Bruselas y la primera persona alemana en más de 50 años en el cargo. Colocar a una afín como sucesora de Jean-Claude Juncker es un éxito para Alemania y para los conservadores de Merkel, pues se aseguran unas líneas generales de actuación y un contacto al más alto nivel en Bruselas.

La segunda es Annegret Kramp-Karrenbauer, conocida como AKK, que a partir de este miércoles, además de presidir la Unión Cristianodemócrata (CDU), donde sucedió a Merkel al frente del partido el pasado diciembre, asume la cartera de Defensa. El puesto es importante en sí mismo -por la urgencia por modernizar el ejército, las misiones internacionales y las disputas dentro de la OTAN en torno al gasto militar-, pero también por la posibilidad que otorga a AKK para afianzar su posición.

¿Qué supone Defensa para AKK?

El analista político Heiner Bremer destacó en "n-tv" que el ministerio otorga a AKK un "gran escenario" con el que llegar a la opinión pública (porque no puntúa bien en las encuestas de popularidad, especialmente tras algunos tropiezos dialécticos) y le proporcionará contactos nacionales e internacionales. Por su parte, el profesor de Ciencia Política Stefan Marschall, de la Universidad Heinrich Heine de Düsseldorf, agregó que también supone una oportunidad de demostrar sus capacidades ejecutivas a nivel nacional (donde nunca ha ejercido un cargo público).

Un buen desempeño en Defensa serviría asimismo para acallar a los críticos dentro de la CDU, donde algunos siguen dudando de que ella deba ser la próxima candidata a la Cancillería (algo que habitualmente ha ido de la mano entre los conservadores). Es además un torpedo en la línea de flotación de las aspiraciones que aún mantiene Friedrich Merz, el conservador que fue derrotado por AKK en las primarias del año pasado a la presidencia de la CDU.

No obstante, todos los expertos coincidieron en destacar que ésta es una oportunidad para AKK, pero también un "riesgo", por la dificultad del cargo y por la exposición pública de su actividad. El diario "Bild" especuló que la entrada de AKK en el Consejo de Ministros podría también facilitar la sucesión (si bien de forma interina) en el caso de que el estado de salud de Merkel -cuestionado a raíz de los recientes temblores- empeorase y se viese forzada a dejar su cargo.

Movimientos a medio-largo plazo

Los dos nombramientos son movimientos estratégicos de la canciller, jugadas con importantes implicaciones a medio y largo plazo, que han cogido por sorpresa a la mayoría de políticos, expertos y comentaristas. Sin embargo, que Von der Leyen y AKK pertenezcan al círculo más cercano a la canciller no significa que compartan sus posturas al cien por cien. La nueva ministra de Defensa es más conservadora que Merkel, y Von der Leyen, más europeísta.

Se podría llegar a decir que no son dos los nombramientos que se ha anotado Merkel últimamente, sino tres. El tercero sería el de Christine Lagarde, hasta ahora directora gerente del Fondo Monetario Internacional y propuesta por los líderes de los 28 para presidir el Banco Central Europeo.

Ella también es mujer, conservadora y próxima a la canciller, con la que mantiene una buena relación desde hace años. Y con la francesa también ha tenido algunas diferencias políticas, como en los rescates a Grecia.

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