El magnate tecnológico Elon Musk, la persona más rica del mundo, ha sido el otro gran perdedor de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos. El dueño de la red social X y de Tesla regó con unos 474 millones de dólares a los candidatos republicanos que han acabado perdiendo las elecciones, convirtiéndose en el mayor donante individual de la historia del país. La mayor parte del dinero, unos 212 milones, lo gastó en apoyo al candidato trumpista al Senado por Texas, Ken Paxton, quien finalmente ha perdido frente al demócrata moderado James Talarico en el que es un tradicional feudo conservador.
Musk movió sus negocios de California a Texas cargando contra los impuestos y las políticas del estado progresista, a la par que el magnate ha ido convirtiéndose en uno de los referentes globales de la derecha por sus posturas a favor de la desregulación económica y los recortes en gasto público y contra la inmigración. Desde 2024, la compañía aeroespacial de Musk, SpaceX, tiene su sede en la Starbase de Brownsville, Texas. De hecho, ha hecho todo lo posible por constituir su sede como un municipio con entidad propia. Antes, en 2021, el magnate ya había trasladado al estado texano Tesla, su compañía de coches eléctricos, dejando atrás Silicon Valley.
El propio Musk, que había instado activamente en sus redes a votar republicano en los comicios, ha tirado de ironia en una nueva publicación tras el varapalo conservador en las midterm. "Supongo que mis láseres espaciales interferentes en elecciones no han funcionado esta vez", ha apuntado en un breve mensaje en X. Seguido de una imagen como de pérdida de señal en una televisión en la que se puede leer: "¡Lo sentimos! Estamos experiemntando dificultades técnicas".
Sus empresas caen en bolsa
La realidad es que Musk ha perdido algo más que los casi 500 millones de dólares que ha gastado en campaña. La prensa económica especializada de Estados Unidos ha señalado que las compañías de Musk, tanto SpaceX como Tesla, han caído en bolsa, ante la perspectiva de un giro hacia el progresismo en las instituciones del país y la conocida proximidad del magnate a los republicanos. Uno de los pilares de la campaña demócrata estas elecciones, incluído en Texas, ha sido la promesa de poner coto al poder de influencia de los oligarcas tecnológicos como Musk. Tras las elecciones, el valor del patrimonio de Musk habría perdido unos 35.000 millones de dólares.
Además, la mayoría demócrata en el Congreso abre la puerta a investigar cuestiones incómodas para Musk, como sus acciones durante el tiempo que trabajó para la Administración Trump recortando el gasto público, sus contratos con el gobierno para cuestiones de defensa y aeroespaciales, o el papel de Starlink, su red de internet por satélite, en la guerra de Ucrania. A esto se suma que el magnate ya no tiene la mejor relación con Trump, con quien mantuvo disputas públicas tras su salida del gobierno en 2025 y a quien ha criticado duramente e incluso vinculó al caso Epstein en mensajes en sus redes que posteriormente borró. En plena disputa, Trump amenazó con cortarle el grifo y dejarlo sin contratos con el gobierno. Recientemente, todo apunta a que firmaron una tregua y Musk ha vuelto a colaborar con la administración norteamericana para proyectos armamentísticos.
