La delegación cubana ha abandonado la sala de la Asamblea General de las Naciones Unidas durante el discurso de Donald Trump, después de que el presidente de Estados Unidos volviera a cargar contra el gobierno de La Habana y calificara a Cuba de "estado fallido". Trump ha asegurado, además, que la isla "caerá", en una nueva muestra del endurecimiento de la política de Washington hacia el régimen cubano.
Las palabras del presidente estadounidense han provocado la salida de los representantes cubanos de la sala mientras se celebraba la sesión de alto nivel de la Asamblea General. El episodio se enmarca en una relación marcada por décadas de enfrentamiento entre Washington y La Habana.
Estados Unidos mantiene un embargo comercial sobre Cuba desde hace más de sesenta años. A pesar de los periodos de acercamiento, especialmente durante la presidencia de Barack Obama, las relaciones entre ambos países han vuelto a estar marcadas por la tensión en los últimos años.
Trump aplica política dura a Cuba
La administración de Trump ha reforzado la presión sobre el gobierno cubano y ha recuperado una política más dura hacia la isla. Washington defiende estas medidas como una forma de presionar a las autoridades cubanas, mientras que La Habana denuncia que el embargo perjudica la economía del país y reclama desde hace décadas que se levante.
Durante su discurso ante la ONU, Trump ha situado a Cuba entre los gobiernos que, según él, han fracasado en la gestión de sus países. Al referirse a la isla como un "estado fallido", el presidente estadounidense ha ido más allá de la crítica a una política concreta y ha cuestionado directamente la viabilidad del sistema político cubano.
Trump también ha insistido que Cuba "caerá", sin concretar cuándo ni de qué manera se produciría este cambio. Sus palabras llegan en un momento en que la situación económica de la isla continúa siendo uno de los principales puntos de tensión entre el gobierno cubano y Estados Unidos.
Nueva confrontación
La salida de la delegación cubana ha convertido el discurso en una nueva escena de confrontación entre ambos países en territorio internacional. No es la primera vez que las intervenciones de los presidentes estadounidenses ante la ONU generan una respuesta de las autoridades cubanas, pero el episodio evidencia que la aproximación entre Washington y La Habana continúa lejos de recuperar el nivel alcanzado durante el deshielo diplomático de la etapa Obama.
Con Trump de nuevo en la Casa Blanca, Cuba vuelve a ocupar un lugar destacado en la agenda de presión de Estados Unidos en América Latina. Y la imagen de los diplomáticos cubanos abandonando la sala mientras el presidente estadounidense atacaba al gobierno de La Habana resume, en pocos minutos, el estado actual de una relación todavía marcada por más de seis décadas de conflicto.