Las elecciones parlamentarias rusas han dejado poco margen para la sorpresa: Rusia Unida, el partido que apoya al presidente Vladímir Putin, ha conseguido una victoria contundente. Con buena parte de la oposición fuera de juego, el resultado era previsible. Ahora, sin embargo, la pregunta importante no es quién ha ganado, sino qué hará el Kremlin con este nuevo apoyo político.
Los comicios llegan en un momento delicado para Rusia. La guerra contra Ucrania continúa, las bajas militares aumentan y los ataques con drones ucranianos llegan cada vez más a territorio ruso. Al mismo tiempo, la economía sufre las consecuencias del conflicto y de las sanciones internacionales. En este contexto, el gobierno de Putin ha intentado transmitir una imagen de normalidad y control.
¿Rusia funciona con normalidad?
La celebración de las elecciones durante la guerra forma parte de esta estrategia. El Kremlin quiere demostrar que Rusia sigue funcionando con normalidad y que la población mantiene el apoyo al gobierno. Putin ya había asegurado antes de las votaciones que millones de rusos apoyaban a los soldados que combaten en Ucrania.
Pero el resultado también puede dar más margen al presidente ruso para tomar decisiones difíciles. Una de las principales incógnitas es si Moscú intensificará su ofensiva militar contra Ucrania. Después de meses de combates y sin un cambio decisivo en el frente, el Kremlin podría optar por aumentar la presión militar para intentar avanzar en sus objetivos.
Movilización de soldados
Otro de los temores es una nueva movilización de soldados. En 2022, Rusia llamó aproximadamente a 300.000 reservistas, lo que provocó protestas y la huida de cientos de miles de rusos del país. Putin, sin embargo, ha negado que exista actualmente un plan para repetir aquella movilización y ha calificado estas informaciones de "completo disparate".
Por ahora, el Kremlin parece apostar más por el reclutamiento voluntario. La elección de 49 veteranos de la guerra de Ucrania como diputados puede servir precisamente para reforzar esta estrategia y transmitir la idea de que los soldados son recompensados y reconocidos por el Estado.
También se puede esperar un control más elevado dentro de Rusia. Con la oposición debilitada y el partido de Putin dominando el Parlament, el gobierno dispone de un escenario favorable para aprobar nuevas medidas políticas y económicas. La represión contra las voces contrarias a la guerra podría continuar, mientras aumenta la presión sobre una sociedad cada vez más afectada por el conflicto.
Así, el final de las elecciones no significa el final de la incertidumbre. Al contrario: abre una etapa en la que el Kremlin deberá decidir hasta dónde quiere llegar. Más guerra, más reclutamiento o más control interno son algunos de los escenarios que se plantean. El resultado electoral da a Putin margen para actuar, pero será su respuesta a la situación militar y económica la que marcará los próximos meses.