La misión de las Naciones Unidas en el Sáhara Occidental afronta el momento más crítico de sus 35 años de historia. El Consejo de Seguridad de la ONU no ha conseguido este viernes, 30 de octubre, renovar el mandato de la MINURSO, la operación internacional creada en 1991 para supervisar el alto el fuego y preparar un referéndum de autodeterminación en la antigua colonia española. El enfrentamiento diplomático entre Estados Unidos y Rusia ha impedido aprobar ninguna de las dos propuestas presentadas, de manera que la misión se queda sin una prórroga a las puertas de la expiración de su mandato, este sábado 31 de octubre. El bloqueo abre una etapa de incertidumbre sobre la presencia de la ONU en el territorio y representa una posible ventaja política para Marruecos, que controla la mayor parte del Sáhara Occidental y defiende su incorporación definitiva al reino.
Dos votaciones fallidas y un enfrentamiento entre Washington y Moscú
La primera propuesta, impulsada por Estados Unidos, pretendía renovar la misión durante un año, pero introduciendo cambios importantes en sus objetivos. Washington quería situar el plan de autonomía de Marruecos como única base para continuar las negociaciones y eliminar la referencia al referéndum del nombre de la misión, que pasaría de MINURSO a MINUSO. La iniciativa obtuvo el apoyo de once de los quince miembros del Consejo de Seguridad, pero Rusia votó en contra y utilizó su derecho de veto para impedir su aprobación. China, Pakistán y Somalia se abstuvieron. El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, lamentó la decisión y defendió que mantener una misión incapaz de organizar el referéndum durante décadas no ayudaría a resolver el conflicto.
La respuesta rusa llegó con una resolución alternativa que proponía prorrogar la MINURSO hasta el 31 de octubre de 2027, sin modificar su nombre ni sus funciones. Moscú rechazaba que el Consejo de Seguridad condicionara las negociaciones a una única solución política e insistía en que había que preservar el principio de autodeterminación del pueblo saharaui. El representante ruso, Vasili Nebenzia, advirtió que el organismo internacional no podía decidir anticipadamente sobre la soberanía del territorio. Sin embargo, la propuesta rusa tampoco prosperó, ya que no reunió los apoyos necesarios y chocó con el voto contrario de Estados Unidos. El resultado dejó al Consejo sin ningún acuerdo para garantizar la continuidad de la misión.
¿Por qué eliminar la palabra "referéndum" es tan importante?
La disputa va mucho más allá de un simple cambio de nombre. La MINURSO se creó en 1991, después de un acuerdo entre Marruecos y el Frente Polisario, el movimiento que defiende la independencia del Sáhara Occidental. El territorio había estado bajo administración española hasta 1975, cuando la retirada de España abrió un conflicto entre las aspiraciones territoriales marroquíes y el movimiento independentista saharaui. La misión de la ONU debía facilitar una consulta para que la población pudiera elegir entre la independencia y la integración en Marruecos. Aquel referéndum, sin embargo, no se ha celebrado nunca, principalmente por las discrepancias sobre quién tenía derecho a votar. A pesar de este fracaso, la operación ha continuado desplegada para observar la situación militar e intentar reducir las tensiones, especialmente después de la ruptura del alto el fuego en noviembre de 2020.
El debate actual refleja un cambio progresivo en el enfoque diplomático del conflicto. Marruecos defiende desde 2007 una propuesta que concedería autonomía al Sáhara Occidental, pero siempre bajo soberanía marroquí. Esto permitiría a los saharauis gestionar determinados asuntos internos, mientras que Rabat conservaría competencias como la defensa y las relaciones exteriores. El Frente Polisario, en cambio, exige que cualquier solución mantenga abierta la posibilidad de la independencia. En octubre de 2025, el Consejo de Seguridad ya aprobó una resolución que situaba la propuesta marroquí como base de las negociaciones, a pesar de mantener formalmente el principio de autodeterminación. Estados Unidos quería ir ahora un paso más allá, consolidando la autonomía bajo soberanía marroquí como el único marco negociador, una fórmula que Rusia consideraba excesivamente favorable a Rabat.
Marruecos celebra el bloqueo y el Frente Polisario defiende el veto ruso
La reacción de Marruecos no se ha hecho esperar. En un comunicado difundido por el Gabinete Real, Rabat ha calificado la falta de renovación de la MINURSO de un paso significativo hacia el cierre definitivo del conflicto en las Naciones Unidas. La monarquía marroquí considera que la misión ha contribuido durante décadas a mantener internacionalizada una disputa que interpreta como una cuestión de soberanía propia, y defiende que los efectivos de la ONU abandonen el territorio. El Frente Polisario, por el contrario, ha agradecido a Rusia que bloqueara una resolución que, según el movimiento independentista, habría perjudicado el derecho de los saharauis a decidir su futuro. Este desacuerdo también refleja los equilibrios geopolíticos de la región: Argelia es el principal aliado del Frente Polisario, mientras que Estados Unidos han reforzado su apoyo a Marruecos, especialmente desde que Washington reconoció la soberanía marroquí sobre el territorio en diciembre de 2020. España también modificó su posición en 2022 y pasó a considerar la propuesta de autonomía marroquí como la base más seria, realista y creíble para resolver el conflicto.
¿Qué pasará ahora con la MINURSO y el futuro del Sáhara Occidental?
La consecuencia más inmediata del desacuerdo es que la MINURSO se puede quedar sin mandato vigente a partir del 1 de noviembre, si no se aprueba una prórroga de última hora. Esto no significa que todos los efectivos de la ONU tengan que abandonar automáticamente el territorio este sábado, pero sí que pone en cuestión la continuidad de las operaciones y obliga a preparar una posible retirada ordenada. Según los datos recogidos por Reuters a partir de un informe del secretario general de la ONU, la misión dispone de unos 155 efectivos militares y tiene un coste previsto de unos 62 millones de dólares para el ejercicio presupuestario iniciado en junio de 2026. Una revisión estratégica enviada al Consejo de Seguridad el 13 de octubre ya había planteado diferentes opciones para adaptar el despliegue a la situación actual, pero el fracaso de las votaciones deja su futuro en una situación mucho más incierta.
Las consecuencias también pueden ser importantes sobre el terreno. La organización humanitaria Oxfam ha advertido que la desaparición de las funciones de vigilancia de la MINURSO podría poner en riesgo la seguridad de los civiles y dificultar una solución pacífica, en una región donde persisten enfrentamientos de baja intensidad desde 2020 y donde decenas de miles de saharauis continúan viviendo en campamentos de refugiados en Argelia. En cualquier caso, el fin del mandato de la misión no significa que la ONU haya reconocido la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental ni que el conflicto esté resuelto. El territorio continúa inscrito en la lista de territorios pendientes de descolonización de las Naciones Unidas desde 1963. El Consejo de Seguridad todavía podría intentar un nuevo acuerdo, mientras que Washington ha anunciado que continuará trabajando con el enviado especial de la ONU, Staffan de Mistura.