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Se intensifica la guerra híbrida en Europa con una oleada de amenazas de bomba que, después de afectar a decenas de vuelos comerciales, se ha extendido a los medios de comunicación. Los incidentes, registrados a lo largo de la primera semana de noviembre, han obligado a desviar aviones, efectuar aterrizajes de emergencia, movilizar cazas militares y evacuar instalaciones de diversas televisiones. La situación se ha intensificado este viernes con nuevos avisos en diferentes países. A pesar de los amplios dispositivos de seguridad desplegados, las inspecciones no han localizado ningún explosivo ni se han notificado heridos. Las autoridades investigan el origen de las amenazas, mientras crecen las sospechas de que los incidentes podrían formar parte de una operación de guerra híbrida, sin que de momento haya pruebas que permitan atribuirlos a ningún estado.

La extensión de las amenazas a los medios ha afectado a la radiotelevisión pública irlandesa RTÉ, la británica Sky News y la búlgara Nova TV. En Dublín, la policía ha evacuado las instalaciones de RTÉ y algunas emisiones se han sustituido por música y mensajes grabados durante cerca de tres horas. También se ha desalojado la redacción de Nova TV en Sofía, mientras que Sky News ha activado sus procedimientos de seguridad. Los correos recibidos por las televisiones advertían de posibles explosiones inminentes y reivindicaban las amenazas contra la aviación. Según un responsable de RTÉ citado por el Financial Times, uno de los mensajes se había enviado a 18 medios de comunicación. La identidad del remitente y la autenticidad de la reivindicación continúan sin verificarse.

Desvíos, aterrizajes de emergencia y cazas militares movilizados

Las amenazas han afectado a numerosos aeropuertos, entre ellos Madrid-Barajas, donde el viernes se activaron los protocolos de seguridad por cuatro aviones procedentes del extranjero: tres de Londres y uno de Múnich. Las comprobaciones permitieron descartar la presencia de explosivos. En Francia se registraron cuatro nuevos avisos, tres correspondientes a vuelos que aterrizaron en Orly y otro en Burdeos. En Hungría, tres aviones tuvieron que ser escoltados por cazas militares. También se desvió a Venecia un vuelo de Wizz Air que cubría la ruta entre Praga y Roma, lo que obligó a suspender temporalmente el tráfico aéreo del aeropuerto italiano. La policía checa, por su parte, inspeccionó nueve aparatos relacionados con vuelos de entrada o salida de Praga.

La sucesión de incidentes ha llevado a la Comisión Europea a activar un mecanismo de intercambio de información sobre seguridad aérea entre los estados miembros, en coordinación con la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA). Bruselas insiste en que las investigaciones corresponden a las autoridades nacionales y considera prematuro determinar si todos los episodios están relacionados. La situación tiene una relevancia especial en Irlanda, que ejerce la presidencia rotatoria del Consejo de la UE y acogerá en Dublín dos reuniones de dirigentes europeos los días 12 y 13 de noviembre. El primer ministro irlandés, Micheál Martin, ha anunciado un amplio dispositivo de seguridad y ha asegurado que las autoridades trabajan para identificar a los responsables y exigirles responsabilidades.

Las sospechas sobre Rusia y el posible escenario de guerra híbrida

Una de las principales incógnitas es quién está detrás de los avisos y si forman parte de una campaña coordinada. Algunos correos, encabezados con el título "Mensaje a Occidente", advertían: "Esto solo es el principio", y anunciaban futuras explosiones contra aviones, cruceros, estaciones de metro y trenes. Los mensajes incorporaban una firma con el apellido Andrópov, compartido con un antiguo dirigente soviético, pero no se ha podido establecer la identidad real del emisor. Según el Financial Times, los servicios europeos de seguridad investigan si las amenazas podrían tener el origen en Rusia, a pesar de que esta hipótesis no está demostrada. El ministro italiano de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, ha admitido que "por estos últimos avisos todavía no tenemos pruebas", pero ha advertido que Moscú "intentará desestabilizar, crear pánico y problemas en la vida cotidiana".

Las sospechas aparecen en un contexto marcado por otros incidentes de seguridad, como los ciberataques recientes contra sistemas de refrigeración de supermercados europeos e instalaciones del servicio francés de sangre. Grupos de piratas informáticos prorrusos han reivindicado estas acciones, pero las autoridades no han confirmado la autoría. El Kremlin, a través de su portavoz, Dmitri Peskov, ha rechazado las acusaciones sobre los ciberataques y las ha calificado de infundadas. En cuanto a las amenazas de bomba, los investigadores tampoco descartan que algunos avisos sean obra de imitadores o personas que actúen independientemente. Los expertos consultados por Associated Press señalan que la concentración de incidentes puede servir para poner a prueba la coordinación de los dispositivos de seguridad y generar incertidumbre entre la población.