La Comisión Europea no descarta que el uso del aire acondicionado acabe convirtiéndose en un debate político dentro de la Unión Europea después de la ola de calor que ha afectado buena parte del continente en los últimos días. El ejecutivo comunitario evita pronunciarse sobre si hay que impulsar o limitar estos aparatos, pero admite que la cuestión puede ganar peso en un contexto de temperaturas extremas. La portavoz de la Comisión Europea, Paula Pinho, ha defendido este lunes que "en muchas circunstancias hay que alcanzar una calidad determinada del entorno para poder trabajar y descansar". Bruselas ha calificado de "sin precedentes" la ola de calor registrada la semana pasada en Europa.
La portavoz de Energía del órgano ejecutivo europeo, Anna-Kaisa Itkonen, ha apuntado que la cuestión del aire acondicionado "acabe debatiéndose también a nivel político". Sin embargo, ha remarcado que la Unión Europea no tiene una posición definida sobre este asunto. Itkonen ha recordado que buena parte del parque de viviendas europeo es antiguo y que "la mayoría de pisos y edificios residenciales de la UE son antiguos y no disponen de aire acondicionado".
La solución va mucho más allá de un aire acondicionado
En paralelo, Bruselas defiende que el reto no pasa solo por los aparatos de refrigeración, sino también por la rehabilitación de los edificios y la transición energética. La Comisión trabaja en políticas para mejorar la eficiencia de los inmuebles y en futuros planes para electrificar los sistemas de calefacción y refrigeración, así como para analizar de dónde proviene la electricidad que los alimenta.
Una ola de calor sin precedentes y con muchas consecuencias
Pinho también ha vinculado el episodio de calor extremo con la necesidad de mantener las políticas climáticas europeas. Según ha afirmado el alto cargo del ejecutivo comunitario, la ola de calor de la semana pasada "ha provocado víctimas mortales, tragedias y una pérdida de vidas, probablemente prematura, que nos recuerda la importancia de nuestra política climática, la transición energética y todas las políticas que hemos impulsado".
La Comisión Europea, además, subraya que la gestión de los impactos sanitarios de las olas de calor corresponde principalmente a los estados miembros. Aun así, la UE dispone de herramientas de apoyo, como el Mecanismo Europeo de Protecció Civil y las estrategias de preparación ante emergencias climáticas.
En cuanto a su margen de actuación, Bruselas defiende que su papel se centra en "garantizar la eficiencia energética de los equipos y establecer marcos normativos", como la legislación de ecodiseño.
