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Las elecciones legislativas de Israel abren ahora un periodo de incertidumbre política. Con el 76,8% de los votos escrutados, el bloque del primer ministro Benjamin Netanyahu suma 54 escaños, mientras que la oposición liderada por Gadi Eisenkot obtiene 47. Las formaciones palestinas, que han aumentado su representación, reúnen los 19 escaños restantes, según los datos provisionales difundidos por el Comité Electoral Central. Ninguno de los dos bloques principales llega a los 61 diputados necesarios para obtener la mayoría absoluta en la Knéset, el Parlamento israelí.  El recuento todavía puede modificar el reparto de escaños, pero el resultado ya apunta a unas negociaciones complejas. La pregunta central es quién conseguirá reunir suficientes apoyos para formar un ejecutivo y qué concesiones deberá hacer para conseguirlo.

Herzog deberá decidir quién intenta formar gobierno

Una vez certificados los resultados, el presidente israelí, Isaac Herzog, iniciará una ronda de consultas con los representantes de los partidos que hayan obtenido representación parlamentaria. Durante estas reuniones, las formaciones podrán recomendar qué candidato consideran más adecuado para encabezar el próximo gobierno.

Herzog deberá encargar la formación del ejecutivo a un diputado que considere que tiene posibilidades de obtener la confianza de la Knéset. Esto significa que el mandato no corresponde necesariamente al líder del partido más votado, sino al candidato que tenga más opciones de articular una mayoría parlamentaria. 

El candidato designado dispondrá inicialmente de 28 días para negociar una coalición, con la posibilidad de que el presidente le conceda una prórroga de hasta 14 días adicionales. Si fracasa, el mandato puede pasar a otro diputado. Si tampoco se consigue formar gobierno por los procedimientos previstos, el país podría encaminarse hacia unas nuevas elecciones. 

Los partidos palestinos, en el centro de las negociaciones

La aritmética parlamentaria sitúa a las formaciones palestinas en una posición decisiva. Con 19 escaños según los datos provisionales actuales, su apoyo podría permitir a Eisenkot intentar superar el umbral de la mayoría absoluta. Para ello, sin embargo, debería negociar con la Lista Conjunta y Ra’am, dos formaciones con trayectorias y planteamientos políticos diferentes.

Este escenario presenta dificultades. Netanyahu ha rechazado públicamente un gobierno que dependa del apoyo de los partidos árabes, mientras que Eisenkot ha planteado condiciones para negociar con algunas de estas formaciones. Por lo tanto, disponer de los escaños necesarios sobre el papel no garantiza que las conversaciones acaben en un acuerdo.

Una coalición de unidad, una alternativa incierta

Otra posibilidad sería intentar un gobierno de unidad entre los principales partidos, pero esta vía también topa con obstáculos políticos. Eisenkot ha descartado gobernar con Netanyahu, de modo que un acuerdo entre ambos no parece, ahora mismo, una salida fácil.

Israel entra así en una fase en que el recuento definitivo, las recomendaciones de los partidos al presidente y las negociaciones postelectorales determinarán el futuro ejecutivo. Netanyahu continúa al frente en escaños, pero la victoria electoral no le garantiza continuar gobernando. Y la oposición, a pesar de sus opciones de articular una mayoría alternativa, deberá demostrar que puede superar sus diferencias y llegar a un acuerdo con los partidos palestinos.