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Barcelona esconde mucho más de lo que se ve a primera vista. Entre calles llenas de turistas, terrazas, restaurantes y comercios, todavía hay pequeños rincones donde es posible huir del ruido de la ciudad sin tener que salir de ella. Jardines interiores, claustros, patios y terrazas escondidas entre edificios ofrecen espacios de tranquilidad que a menudo pasan desapercibidos incluso para los propios vecinos. Si quieres descubrir algunos de los espacios más tranquilos y mágicos de la ciudad, quédate que te decimos cuáles son los jardines escondidos de Barcelona que muchos vecinos no conocen.

Los jardines escondidos más bonitos de la ciudad

Uno de los jardines escondidos más clásicos es el claustro del Ateneu Barcelonès, en la calle de Canuda. Este espacio, situado en pleno centro de Barcelona, funciona como un auténtico oasis en medio de la actividad turística. El claustro tiene un estanque, palmeras y diferentes rincones donde el silencio toma protagonismo, especialmente para los socios de la entidad.

Otro espacio poco evidente es el jardín de los Naranjos, en la calle de Elisabets, frente a la Casa de la Misericòrdia. El acceso, escondido entre las calles del barrio, hace que no sea un lugar de paso habitual. El jardín ofrece un espacio verde donde todavía se puede disfrutar de una cierta sensación de barrio en una de las zonas más transitadas de la ciudad.

Y hay otro jardín con el mismo nombre, pero en una ubicación muy diferente. El jardín de los Naranjos de la Casa Bartomeu, en la calle de la Ràbida, combina arquitectura, vegetación y cultura. El espacio está vinculado a una casa monumental y acoge actividades y conciertos, convirtiéndose en uno de los rincones menos conocidos para descubrir otra cara de Barcelona.

Rincones llenos de historia

En Montjuïc también hay un espacio con historia que ha recuperado protagonismo. La Font del Gat, escondida entre los jardines de Laribal, vuelve a funcionar como punto de encuentro con una propuesta que recupera el espíritu de los antiguos merenderos populares. Vermuts, comidas, cócteles, tardes de verano y actividades culturales forman parte de una oferta pensada para los barceloneses.

En Les Corts, la plaza de la Concòrdia concentra otros pequeños refugios. El Fragments Cafè dispone de mesas bajo los árboles y de un patio interior, mientras que el Centre Cívic Can Déu, instalado en una antigua casa señorial, dispone de una terraza ajardinada.

La sorpresa llega también en espacios que no son estrictamente jardines. En la terraza de Depique Academy, en la Travessera de Gràcia, hay unos 1.000 metros cuadrados dedicados al golf urbano. Concretamente, se trata de una escuela que permite practicar este deporte sin salir de Barcelona.

La lista se completa con rincones como la terraza interior de Solomillo, el jardín de Torre Rosa, el ambiente fantástico de Alice Garden y la terraza de La Fuga Barcelona. También los espacios interiores de la Central del Raval y el Bar El Jardí, situado en el patio del Antic Hospital de la Santa Creu. Son espacios que recuerdan que, incluso en una ciudad tan visitada como Barcelona, todavía quedan rincones escondidos capaces de sorprender a los propios vecinos.