Cada vez son más las personas que buscan escapadas de un día para descubrir pueblos con encanto, paisajes espectaculares y rincones que parecen sacados de una postal. Catalunya esconde muchos municipios con una historia singular, pero hay uno en la Garrotxa que destaca especialmente por su ubicación extraordinaria. La razón es que está construido sobre un espectacular acantilado y ofrece una de las estampas más sorprendentes del país.
Un pueblo único en el corazón de la Garrotxa
Se trata de Castellfollit de la Roca, un pequeño municipio de la Garrotxa, en la provincia de Girona, con cerca de 960 habitantes y una superficie de aproximadamente un kilómetro cuadrado. De hecho, es considerado uno de los municipios más pequeños de Catalunya. Su principal particularidad, sin embargo, es su situación sobre un risco basáltico de unos 50 metros de altura.
Esta formación geológica es fruto de la acción de los ríos Fluvià y Toronell sobre los restos volcánicos de la zona. El resultado es un núcleo urbano estrecho y alargado, situado literalmente encima del acantilado, que se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de la Garrotxa.
Un paseo por el casco antiguo
Una de las mejores maneras de descubrir Castellfollit de la Roca es recorrer sus calles a pie. La ruta puede empezar en la plaza de Catalunya, desde donde se puede avanzar por el núcleo hasta encontrar algunos de sus elementos más emblemáticos, como el Ayuntamiento y la Torre del Reloj. El recorrido continúa por las estrechas calles del casco antiguo hasta llegar a la iglesia de Sant Salvador, situada en el extremo del acantilado. El edificio dejó de tener funciones religiosas y actualmente es un espacio cultural.
Desde la parte más elevada, en la zona donde antiguamente se encontraba el campanario, se pueden observar unas vistas privilegiadas del paisaje de la Garrotxa. También hay un mirador al final del pueblo. Sin embargo, una de las mejores perspectivas del municipio se obtiene desde el exterior, ya que es desde allí donde se puede apreciar completamente su espectacular ubicación.
La visita se puede completar con algunos espacios curiosos, como el Museo de la Guerra del Vietnam y el Museo del Embutido, donde se muestra cómo se conservan estos productos y qué herramientas y máquinas se han utilizado tradicionalmente para elaborarlos. El espacio también ofrece la posibilidad de conocer y probar algunos productos de la comarca.
Un entorno natural único
Una vez recorrido el pueblo, otra opción es aprovechar el entorno natural para hacer una ruta de senderismo. Castellfollit de la Roca se encuentra dentro del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, un espacio con más de 40 conos volcánicos, bosques, cráteres y coladas de lava. Así, una visita de un solo día permite combinar patrimonio, paisaje, gastronomía y naturaleza en uno de los municipios más singulares de Catalunya.
