El truco del papel de aluminio para detectar ratones en casa

Con la llegada del otoño, aumentan las probabilidades de que los ratones busquen refugio en el interior de las viviendas. El descenso de las temperaturas y la menor disponibilidad de alimentos en el exterior hacen que estos pequeños roedores se acerquen a las casas, especialmente entre los meses de octubre y diciembre. Si quieres evitar que tu casa sea el refugio perfecto para estos roedores, apunta el siguiente truco.

Cómo utilizar el papel de aluminio para detectarlos

El ratón común necesita mantener una temperatura corporal cercana a los 37 grados. Cuando las temperaturas bajan, tiene que gastar más energía para conservar el calor y busca espacios protegidos donde refugiarse. Al mismo tiempo, en otoño disminuyen algunas fuentes de alimento, como las semillas, los frutos y los insectos.

Imagen de archivo de un ratón
Imagen de archivo de un ratón

Los ratones pueden aprovechar cualquier pequeño punto de entrada. Pueden pasar por espacios bajo las puertas, alrededor de ventanas y tuberías o a través de pequeñas grietas y fisuras. De hecho, un ratón adulto puede llegar a atravesar una abertura de unos seis o siete milímetros. El papel de aluminio puede convertirse en un sencillo indicador de la posible presencia de ratones. No es un repelente ni permite acabar con una infestación, pero puede ayudar a identificar las zonas por las que pasan.

Para comprobarlo, solo hay que colocar varios trozos de papel de aluminio junto a las paredes, detrás de los muebles, cerca de las puertas o alrededor de las tuberías. Si al día siguiente aparecen arrugados, desplazados o fuera del lugar donde se habían dejado, puede ser un indicio de actividad. En este caso, conviene revisar con detenimiento la zona y buscar posibles agujeros o grietas que puedan actuar como vía de acceso.

¿Por qué entran los ratones en casa?

Uno de los principales motivos es la búsqueda de alimento. Las migas, los restos de comida, la basura y los alimentos almacenados en recipientes mal cerrados pueden atraer a los roedores. Para reducir este riesgo, es recomendable conservar los alimentos en recipientes herméticos, mantener limpias las superficies y dejar el fregadero limpio y seco durante la noche.

El agua también puede ser un factor de atracción. Las pequeñas fugas del baño o la cocina, así como la humedad acumulada alrededor de las tuberías, pueden proporcionarles una fuente de hidratación. Para prevenir la entrada, hay que revisar los bajos de las puertas y sellar los pasos de tuberías y cables. Los remaches y los materiales adecuados para cerrar grietas pueden ayudar a reducir los puntos de acceso.

Imatge d'un ratolí de laboratori / Foto: Europa Press
Imagen de un ratón de laboratorio / Foto: Europa Press

Aromas que pueden ayudar a mantenerlos alejados

Algunos remedios caseros pueden contribuir a hacer determinadas zonas menos atractivas para los ratones, aunque no sustituyen el control profesional cuando hay una infestación. El aceite esencial de menta, el vinagre blanco, el laurel, el clavo de olor o la canela tienen aromas intensos que pueden resultar desagradables para los roedores. También se pueden colocar cáscaras de pepino en puntos donde se haya detectado actividad.

En cualquier caso, la prevención sigue siendo la mejor estrategia. Así pues, hay que eliminar posibles fuentes de alimento y agua y, sobre todo, localizar y sellar los puntos por los que los ratones pueden entrar en la vivienda.