Hay prendas de ropa que, a pesar de pasar por la lavadora, continúan desprendiendo un olor desagradable cuando se vuelven a mojar. Es una situación especialmente habitual con las toallas y con la ropa deportiva, que pueden acumular olores con facilidad. Bego, conocida como la Ordenatriz, propone un sencillo truco para evitar que este olor persista después de cada lavado.
El truco para la ropa que huele a humedad
El consejo aparece en su libro, donde recoge diferentes recomendaciones relacionadas con la limpieza y la organización del hogar. En este caso, la clave no es añadir más productos a la lavadora, sino dar un paso previo antes de poner la prenda a lavar. Según la recomendación de Bego, si una toalla o una prenda de ropa deportiva huele a humedad cada vez que se vuelve a mojar, lo primero que hay que hacer es dejarla secar completamente.

Esta indicación es especialmente importante si la prenda acaba de ser utilizada. En lugar de ponerla directamente en la cesta de la ropa sucia todavía húmeda, el consejo es dejar que pierda toda la humedad antes de lavarla. El motivo es sencillo. Si una prenda que ya presenta este olor se lava inmediatamente, el problema puede persistir y el olor no desaparece completamente. Por eso, el truco consiste en secar completamente la ropa antes de ponerla en la lavadora.
Un gesto sencillo antes de encender la lavadora
Las toallas son uno de los casos más habituales. Después de una ducha, pueden quedar húmedas durante horas, especialmente si se dejan en un espacio poco ventilado. Lo mismo puede ocurrir con la ropa deportiva después de hacer ejercicio. En estos casos, guardar directamente las prendas húmedas puede favorecer que acaben adquiriendo un olor desagradable. Por eso, antes del lavado, es recomendable tenderlas y esperar a que estén completamente secas.
Este paso también puede ser útil para evitar que el resto de ropa de la cesta entre en contacto con prendas muy húmedas. Además, permite llegar al momento del lavado con la ropa en mejores condiciones. El truco de Bego, la Ordenatriz, destaca precisamente por su sencillez.
No es necesario incorporar ningún producto específico ni hacer una mezcla casera. Solo hay que cambiar el orden de algunos hábitos cotidianos: primero secar la prenda y después lavarla. Así, una acción tan sencilla como dejar secar bien una toalla o una prenda deportiva antes de ponerla en la lavadora puede ayudar a combatir ese persistente olor a humedad que reaparece cada vez que la ropa se moja.