Abrir el armario para coger una prenda de ropa y notar un olor desagradable es una situación bastante habitual. La ropa puede estar recién lavada y, aun así, el interior del armario puede acumular olor a cerrado, humedad o incluso comida. Pero, ¿por qué los armarios huelen mal?
¿Por qué los armarios huelen a humedad?
Uno de los principales motivos es la falta de ventilación. Los armarios también necesitan aire fresco, especialmente si permanecen cerrados durante muchas horas. Esther Torras, profesional del orden, recomienda abrir puertas y ventanas con regularidad para que el aire circule y ayude a evitar que los olores queden atrapados entre la ropa.
Pero hay otros factores que pueden explicar esta situación. La ropa que no se ha secado completamente, las prendas que se han usado, pero se vuelven a guardar sin airear, o un exceso de productos de lavado también pueden contribuir a generar malos olores.
12 trucos para evitar el mal olor de los armarios
1. Ventilarlos cada semana. Abrir puertas y ventanas durante unos 10 o 15 minutos permite renovar el aire del interior y evitar la acumulación de olores.
2. Limpiarlos a fondo. Durante el cambio de ropa de temporada, es recomendable vaciar completamente el armario y limpiar estantes, cajones y superficies con un trapo húmedo. También se puede añadir una pequeña cantidad de aceite esencial al agua.
3. Airear la ropa antes de guardarla. Las prendas que no necesitan lavarse después de cada uso también se deben dejar ventilar antes de volver a ponerlas en el armario. Lo mismo ocurre con bolsos, cinturones y otros complementos.
4. Apostar por la lavanda o el romero. Los saquitos de tela con ramas secas de estas plantas son una opción sencilla para perfumar cajones y estantes.
5. Usar tu colonia. Una alternativa es poner un poco de perfume en un algodón dentro de un pequeño recipiente, siempre sin impregnar directamente la ropa.
6. Recuperar el truco de la pastilla de jabón. Colocar una pastilla de jabón dentro del armario es un método tradicional para mantener una aroma agradable.
7. Utilizar antipolillas naturales. El cedro y las hojas secas de laurel pueden ayudar a mantener las polillas alejadas. También se pueden preparar saquitos con pimienta negra, clavo de olor, menta seca y lavanda.
8. Combatir la humedad. Los saquitos de tela con arroz o café pueden ayudar a absorber parte de la humedad acumulada.
9. Poner bicarbonato. Un vaso con bicarbonato puede contribuir a absorber malos olores y humedad. Hay que renovarlo periódicamente.
10. Utilizar limón puntualmente. Un pequeño recipiente con un poco de zumo de limón puede ayudar a neutralizar un olor especialmente persistente. No se debe dejar dentro del armario durante mucho tiempo.
11. Retirar los ambientadores. Los saquitos, botes y otros aromatizantes no se deben dejar indefinidamente. Cuando pierden su eficacia, hay que sustituirlos o retirarlos.
12. Evitar cajas que no sean transpirables. Las cajas de plástico o algunos cartones pueden retener olores y dificultar la circulación del aire. Para guardar la ropa, es mejor apostar por materiales que permitan una buena ventilación.
Por lo tanto, antes de recurrir a ambientadores, lo más importante es mantener el armario limpio, seco y bien ventilado. Si la ropa entra completamente seca y se deja respirar el interior del armario con regularidad, será mucho más fácil evitar que aparezcan los desagradables olores a cerrado o humedad.
