Tomàs Molina ha convertido la meteorología en algo mucho más profundo que una profesión. Cuando le preguntan qué hace durante su tiempo libre, su respuesta resume hasta qué punto el tiempo atmosférico ocupa prácticamente todo su universo personal: “Mi tiempo libre lo dedico… al tiempo”. No habla de una afición ocasional, sino de una dedicación que continúa incluso cuando termina la jornada laboral.
El meteorólogo reconoce que no tiene grandes hobbies al margen de aquello que también ha marcado su carrera profesional. “No tengo aficiones más allá de la meteorología”, explica. Una afirmación que encaja con una trayectoria construida alrededor de la observación, la divulgación y el interés constante por comprender cómo cambia la atmósfera.
La meteorología también ocupa su tiempo libre
En su caso, la separación entre trabajo y pasión parece prácticamente inexistente. Allí donde otras personas buscan desconectar completamente de su profesión, Molina continúa vinculado al mismo campo porque es precisamente lo que más le interesa.

Eso no significa necesariamente estar trabajando a todas horas, sino mantener la curiosidad activa. La meteorología ofrece un terreno casi infinito de aprendizaje, desde fenómenos locales hasta cambios climáticos, modelos de predicción o nuevas herramientas de análisis.
Ahora tiene un nuevo reto: conseguir el doctorado
A esa pasión se ha añadido recientemente un objetivo académico que afronta con especial entusiasmo. “Ahora lo que he emprendido con ilusión es el Doctorado”, explica. Para él, no se trata simplemente de sumar una titulación, sino de seguir profundizando en aquello a lo que ya ha dedicado buena parte de su vida.
Molina reconoce que la posibilidad de convertirse en doctor le hace especial ilusión. “Me hace mucha ilusión ser doctor”, afirma, mostrando una motivación que mantiene incluso después de décadas de experiencia profesional. El doctorado supone también una nueva forma de ordenar y ampliar conocimientos. Después de años explicando fenómenos meteorológicos al público, ahora puede adentrarse todavía más en una vertiente académica y de investigación que exige lectura, análisis y constancia.
Su respuesta sobre los hobbies termina retratándolo mejor que cualquier lista de aficiones. Mientras otros separan claramente profesión y vida privada, Molina ha encontrado en la meteorología ambas cosas al mismo tiempo. Su trabajo es también su interés personal y, ahora, su nuevo proyecto académico. En su caso, la frase resulta especialmente literal: incluso cuando tiene tiempo libre, decide seguir dedicándoselo al tiempo.