Durante años, miles de madres —y también padres— en España tributaron por las prestaciones de maternidad y paternidad como si se tratara de un salario más. Aquellas cantidades estaban sujetas a retenciones de IRPF, lo que redujo notablemente el importe neto que percibieron en un momento especialmente sensible de sus vidas. Sin embargo, una sentencia clave del Tribunal Supremo en 2018 cambió radicalmente esta situación y obligó a Hacienda a devolver miles de millones de euros cobrados de forma indebida.
Qué dijo el Supremo y por qué cambió todo
El punto de inflexión llegó en octubre de 2018, cuando el Tribunal Supremo dictaminó que las prestaciones públicas por maternidad y paternidad abonadas por la Seguridad Social están exentas de tributar en el IRPF. El alto tribunal interpretó que estas ayudas tienen naturaleza de prestación pública vinculada a la protección de la familia y la natalidad, y no deben considerarse rendimientos del trabajo a efectos fiscales.
Esta sentencia afectó directamente a madres y padres que cobraron estas prestaciones antes de 2018, ya que hasta ese momento Hacienda sí exigía tributar por ellas. Tras el fallo, la Agencia Tributaria tuvo que modificar su criterio y reconocer que había practicado retenciones indebidas durante años.

Como consecuencia, se abrió la puerta a reclamaciones masivas, especialmente por parte de madres que habían tributado por la prestación de maternidad y, en algunos casos, también por el llamado complemento de maternidad vinculado a las pensiones contributivas.
Quién puede reclamar y cuánto se puede recuperar
Pueden reclamar la devolución del IRPF todas las personas que cobraron prestaciones de maternidad o paternidad antes de 2018 y tributaron por ellas. Esto incluye tanto trabajadoras por cuenta ajena como autónomas, siempre que la prestación procediera del sistema público.
Las cantidades a devolver varían según el salario previo, la duración de la baja y el tipo impositivo aplicado, pero en muchos casos oscilan entre 1.000 y 3.000 euros, e incluso más en situaciones concretas. A nivel global, el impacto económico fue enorme: Hacienda tuvo que devolver miles de millones de euros en retenciones indebidamente cobradas.
El proceso de reclamación se simplificó tras la sentencia. La Agencia Tributaria habilitó formularios específicos para solicitar la devolución, evitando a los contribuyentes largos procedimientos administrativos o judiciales. Aun así, muchas personas no reclamaron en su momento por desconocimiento o falta de información.

Un precedente clave en materia fiscal y social
Esta decisión del Supremo no solo tuvo un impacto económico directo, sino que sentó un precedente fundamental en la interpretación fiscal de las prestaciones sociales. Reconoció que la maternidad y la paternidad merecen una protección reforzada y que no pueden ser tratadas fiscalmente igual que un salario ordinario.
Además, supuso un toque de atención a la Administración tributaria, recordando que los errores de interpretación no pueden recaer siempre sobre los ciudadanos. Para muchas madres, la devolución del IRPF no fue solo una cuestión de dinero, sino también de justicia y reconocimiento tras años de una tributación que nunca debió aplicarse.