Hasta ahora, la pensión de jubilación se calculaba únicamente a partir de las bases de cotización de los últimos 25 años trabajados. Cada año contaba, incluso los peores, y eso podía perjudicar a quienes habían tenido periodos de paro, bajadas salariales o contratos temporales. Esta fórmula clásica ya no es la única y el sistema está en plena transición hacia un modelo más flexible que se irá implantando hasta 2037.
España ha abierto un periodo transitorio (2024‑2037) en el que conviven dos métodos de cálculo. La fórmula clásica sigue usando los últimos 25 años, mientras que la nueva fórmula amplía el número de años cotizados y permite eliminar los peores. Esta flexibilidad busca compensar años con bajos ingresos o lagunas de cotización.
En el cambio actual se usan 27 años y se descarta uno
En 2025 y 2026, el cálculo se realiza con los mejores 27 años de los últimos 28. Esto significa que el sistema permite descartar un año malo, ya sea por paro, salario bajo o cualquier laguna en la cotización. De esta forma, los trabajadores que hayan tenido dificultades puntuales no ven reducida su pensión por años fuera de su control.

La Seguridad Social calcula automáticamente la pensión con ambos métodos, se puede regular según los 25 años tradicionales y los 27 años de la nueva fórmula. Después aplica la que resulte más favorable. Así, nadie sale perjudicado por el cambio y los trabajadores con carreras irregulares obtienen un cálculo más equitativo sin necesidad de hacer ninguna gestión adicional.
Por qué se hace y qué ocurrirá en el futuro
El objetivo de este ajuste es proteger a quienes han atravesado periodos de paro, bajadas salariales, contratos temporales o interrupciones en su cotización. El nuevo sistema evita que dos años malos arruinen la pensión definitiva y suaviza los efectos de trayectorias laborales irregulares. En los próximos años, el periodo de cómputo seguirá ampliándose de forma progresiva hasta 2037, cuando se calculará la pensión con los mejores 29 años de los últimos 30, descartando los dos peores.
Así pues, la Seguridad Social ya no se limita a los últimos 25 años. Actualmente se usan 27 años, descartando uno malo, y siempre se aplica el método que más beneficia al trabajador. Este sistema flexible busca proteger a quienes han tenido carreras laborales irregulares y ofrecer un cálculo más equitativo de la pensión de jubilación.