Empezar a trabajar sin haber firmado un contrato es una situación más común de lo que parece. Muchas personas creen que, sin ese documento, no existe una relación laboral formal. Sin embargo, la Seguridad Social lo deja claro, porque si ya estás trabajando, legalmente ya eres trabajador, aunque no hayas firmado nada.

Y es que la normativa laboral en España protege al empleado desde el primer momento en que presta servicios. El contrato no depende únicamente de un papel, sino de la realidad de la actividad laboral.

La relación laboral existe aunque no firmes

El Estatuto de los Trabajadores establece que el contrato puede ser verbal o escrito. Esto significa que, en cuanto una persona trabaja para una empresa a cambio de un salario, se presume que existe una relación laboral.

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La realidad es que el documento firmado es importante, pero no imprescindible para que haya derechos y obligaciones. Si estás desempeñando funciones y recibiendo una remuneración, la ley te reconoce como trabajador. Por eso, empezar a trabajar sin firmar no deja la relación en un limbo legal. Existe desde el primer día, con todas sus consecuencias.

El alta es obligatoria desde el primer momento

Uno de los puntos más importantes es el alta en la Seguridad Social. La empresa está obligada a darte de alta antes de que empieces a trabajar. No hacerlo supone una infracción grave. Si la empresa no cumple con este requisito, no solo está incumpliendo la ley, sino que además te deja en una situación de desprotección. No cotizas, no generas derechos de paro y no estás cubierto en caso de accidente laboral o enfermedad. Además, tampoco acumulas derechos de cara a la jubilación ni tienes garantías claras frente a despidos o impagos. La realidad es que trabajar sin alta supone asumir un riesgo importante.

Aun así, el trabajador no queda indefenso. Si puedes demostrar que has trabajado con mensajes, testigos o cualquier prueba, puedes reclamar el reconocimiento de la relación laboral.

Esto incluye exigir el alta retroactiva en la Seguridad Social, el pago de cotizaciones pendientes y el abono de salarios, pagas extra o vacaciones no disfrutadas. Por su parte, la empresa se enfrenta a sanciones económicas importantes, además de tener que regularizar la situación. Así pues, trabajar sin haber firmado contrato no elimina tus derechos, pero sí puede ponerte en una situación vulnerable. Por eso, es fundamental asegurarse de estar dado de alta desde el primer día para evitar problemas futuros.