Según los geriatras, muchos jubilados duermen mejor gracias a un hábito nocturno que casi nadie conoce

Dormir bien se convierte en una de las grandes preocupaciones en la jubilación. Muchas personas mayores se despiertan varias veces durante la noche, les cuesta conciliar el sueño o sienten que descansan menos aunque pasen muchas horas en la cama. Sin embargo, los geriatras recuerdan que no siempre hace falta recurrir a soluciones complicadas. A veces, un hábito muy sencillo puede ayudar mucho: repetir cada noche una rutina tranquila y siempre en el mismo orden antes de acostarse.

Y es que el cuerpo necesita señales claras para entender que llega el momento de dormir. Durante la vida laboral, esas señales suelen venir marcadas por los horarios, el cansancio físico y las obligaciones del día siguiente. Pero al jubilarse, muchas rutinas desaparecen. Se cena a horas distintas, se ve la televisión hasta tarde, se duerme alguna siesta más larga o se retrasa la hora de acostarse. Todo eso puede desordenar el descanso.

La rutina nocturna prepara al cerebro

La realidad es que una rutina breve antes de dormir ayuda al cerebro a bajar revoluciones. No tiene que ser nada complejo. Puede consistir en apagar pantallas, preparar la ropa del día siguiente, lavarse los dientes, leer unas páginas, tomar una infusión sin cafeína o hacer unos minutos de respiración tranquila.

Dormir
Dormir

De este modo, el cuerpo empieza a asociar esos gestos con el sueño. Lo importante no es solo qué se hace, sino repetirlo cada noche de forma parecida. Esa regularidad da seguridad, reduce la activación mental y evita llegar a la cama con la sensación de seguir “en marcha”. Además, muchos jubilados duermen peor porque pasan demasiado tiempo en casa sin horarios claros. Mantener una pequeña ceremonia nocturna ayuda a recuperar estructura.

Evitar pantallas también marca la diferencia

Otro punto importante es reducir la exposición a móviles, tabletas o televisión justo antes de acostarse. La luz, el ruido y los contenidos demasiado estimulantes pueden retrasar el sueño sin que la persona lo note. Los geriatras recomiendan que la última media hora del día sea tranquila, previsible y poco exigente. No es momento de discutir, revisar noticias o hacer gestiones.

Así pues, muchos jubilados pueden dormir mejor con un hábito tan simple como crear una rutina nocturna estable. No cura todos los problemas de sueño, pero ayuda a ordenar el descanso. Y en una etapa en la que el día puede perder horarios, repetir los mismos gestos antes de dormir puede ser la señal que el cuerpo necesita para descansar mejor.