Sebastián lleva más de 18 años trabajando como taxista, pero aún recuerda con nitidez la cantidad que pagó por entrar en el sector: 175.000 euros por la licencia. Hoy, esa misma licencia supera los 300.000 euros, lo que ha convertido el acceso al negocio del taxi en una tarea casi imposible para los nuevos aspirantes. “Ni me lo plantearía ahora, no vale la pena”, asegura, reflejando la frustración de muchos profesionales ante la especulación que rodea este mercado.
Su testimonio ilustra una realidad conocida en el sector como lo es que el precio de las licencias de taxi se ha disparado en las últimas dos décadas, transformando lo que antes podía ser una inversión asumible en un obstáculo casi insalvable. Para muchos aspirantes, adquirir una licencia hoy en día significa endeudarse durante años y asumir un riesgo económico muy alto.
La especulación y el acceso al sector del taxi
Sebastián explica que, cuando él compró su licencia, el sector estaba más regulado y las cifras eran razonables para quien quería ganarse la vida detrás del volante. Con el tiempo, el mercado se ha visto marcado por la especulación, con precios que suben cada año y que dependen más de la demanda y del valor que otros están dispuestos a pagar que de criterios técnicos o profesionales.
La dificultad no es solo económica, sino en la presión de tener que asumir préstamos elevados como si de una hipoteca se tratara. Además hay que sumarlo a los costes habituales del mantenimiento del taxi y el seguro. Todo esto convierte la profesión en un desafío para los nuevos conductores. Muchos consideran que no compensa el esfuerzo frente a otras opciones laborales. Además, la subida del precio de las licencias ha generado una barrera para la renovación generacional del sector. Jóvenes que podrían estar interesados en ser taxistas se ven obligados a renunciar o a buscar alternativas más asequibles, mientras que los veteranos mantienen su posición debido a la inversión histórica que ya hicieron.
Un negocio en riesgo por la subida de licencias
Sebastián admite que la situación afecta también a la calidad del servicio, menos conductores nuevos implica menos competencia y, en algunos casos, dificultades para cubrir la demanda en determinadas zonas. La especulación con las licencias ha cambiado la naturaleza del negocio, convirtiéndolo en un mercado financiero más que en una profesión accesible.
La experiencia de Sebastián refleja la frustración de muchos profesionales que, pese a trabajar largas jornadas, ven cómo el acceso al sector se ha vuelto casi exclusivo y los precios, prohibitivos para quienes buscan empezar de cero.
