Hacienda ha lanzado un aviso a los contribuyentes para que no validen el borrador de la Renta sin realizar una auditoría manual de las casillas 435 y 460. Aunque el sistema de la Agencia Tributaria es cada vez más automatizado, estas dos celdas se han convertido en un foco de errores que pueden transformar una declaración con derecho a devolución en un pago inesperado.
El problema radica en que el borrador es una propuesta de mínimos que no siempre cruza con éxito la información cuando la vida laboral del ciudadano ha sufrido alteraciones. La casilla 435, que debe reflejar la totalidad de las retenciones de IRPF practicadas en las nóminas, es el primer gran escollo. Los expertos tributarios advierten que si has cambiado de empresa, has recibido pagos atrasados o has estado en situación de ERTE durante el ejercicio, es muy probable que la cifra que Hacienda propone de oficio no coincida con tu realidad.
El riesgo de los dos pagadores y de las cuotas sociales
La precisión en la casilla 435 es vital porque determina el saldo final de la liquidación. Si la empresa aplicó una retención mal calculada o si el sistema omite los ingresos de un segundo pagador, el resultado de la declaración puede dar un vuelco drástico. Confirmar el borrador sin contrastar la casilla 435 con el certificado de empresa es, en la práctica, aceptar un cálculo que puede estar viciado de origen.

Por su parte, la casilla 460 es la gran olvidada y, sin embargo, una de las que más ahorro puede generar. En ella se recogen las cuotas a la Seguridad Social, un gasto que es íntegramente deducible de los rendimientos del trabajo. El error aquí es masivo, porque si el borrador no vuelca correctamente todas las cotizaciones, la base imponible del trabajador sube artificialmente. Esto provoca que se pague IRPF por una cantidad de dinero que, legalmente, debería estar exenta por ser una aportación social obligatoria.
La importancia de la revisión frente al automatismo digital
La comodidad de la aplicación móvil de la Agencia Tributaria ha hecho que miles de personas firmen su declaración en menos de cinco minutos. No obstante, los fiscalistas insisten en que la casilla 460 debe cotejarse siempre con el informe de vida laboral o las nóminas. Un error de apenas 100 euros en esta casilla puede suponer una diferencia notable en el resultado final.
Así pues, las casillas 435 y 460 son los dos pilares que sostienen la justicia de tu declaración. Antes de dar el clic definitivo, asegúrate de que lo que Hacienda dice que has retenido y cotizado coincide al céntimo con tus documentos oficiales.