El sector de la construcción atraviesa una paradoja cada vez más difícil de explicar. Mientras las cifras oficiales hablan de miles de personas inscritas como demandantes de empleo, las empresas no logran cubrir sus vacantes. Así lo denuncia Sandra Verger, empresaria del sector, que pone voz a un problema estructural: “Estamos desesperados”, afirma. Según explica, en Baleares hay alrededor de 3.500 parados vinculados al sector, pero aun así las constructoras no consiguen incorporar mano de obra suficiente. “No encontramos trabajadores”, insiste.

La demanda de vivienda, obra pública y rehabilitación sigue siendo alta, pero la falta de personal se ha convertido en el principal cuello de botella. Las empresas aseguran que tienen ofertas activas de manera constante, pero muchas quedan desiertas o se cubren de forma parcial, obligando a retrasar plazos y reorganizar equipos.

Falta de mano de obra pese a haber desempleo

Verger explica que el problema no es la inexistencia de parados, sino la dificultad para que acepten las ofertas laborales. Las causas son las condiciones de vida, el coste elevado de la vivienda, la dureza del trabajo en obra y, en algunos casos, falta de perfiles cualificados para determinados oficios. Desde el sector denuncian que hay trabajos de albañilería, encofrado, instalaciones o acabados que no se cubren, pese a ser empleos estables y con continuidad. “En la obra falta gente”, resume la constructora, que advierte de que esta situación está poniendo en jaque la planificación de muchas empresas.

trabajador obra empleo obrero efe
trabajador obra empleo obrero efe

Además, señalan que no se trata solo de grandes constructoras. El problema afecta también a pequeñas y medianas empresas, que tienen más dificultades para competir en salarios o asumir sobrecostes derivados de la escasez de personal.

El sector pide medidas urgentes para incentivar el empleo

Ante este escenario, las constructoras reclaman medidas concretas para incentivar que los trabajadores acepten las ofertas. Entre las propuestas que se escuchan en el sector están ayudas a la vivienda para empleados desplazados, incentivos fiscales, mejora de la formación profesional y una revisión de los sistemas de prestaciones para que trabajar sea claramente más atractivo que no hacerlo.

Verger insiste en que el sector quiere contratar y crecer, pero necesita herramientas para hacerlo. “No es un problema de falta de trabajo, es un problema de falta de trabajadores”, recalca. A su juicio, si no se actúa con rapidez, Baleares puede enfrentarse a retrasos en obras clave y a un encarecimiento aún mayor de los proyectos. La denuncia de Sandra Verger pone sobre la mesa que hay empleo, hay demanda y hay empresas dispuestas a contratar, pero el sistema no está logrando conectar a los trabajadores con las ofertas. Un desequilibrio que el sector de la construcción ya no puede seguir sosteniendo en silencio.