Samuel Eto’o explica que sus padres no querían que jugara a fútbol: “Tuve que esconderme para poder jugar”

Samuel Eto’o es, para mucha gente, el mejor jugador africano de todos los tiempos, por delante de otras leyendas como Pierre-Emerick Aubameyang, Mohamed Salah, George Weah, Didier Drogba o Yaya Touré. Su historia es un ejemplo para todos los jóvenes, ya que es de superación, y un caso de compromiso y sacrificio. Nunca se rindió, y luchó por cambiar su destino, llegando a jugar en clubes de la magnitud del Barça, del Real Madrid, del Chelsea o del Inter de Milán.

Como curiosidad, puede presumir de ser el único futbolista capaz de conquistar dos tripletes consecutivos, en los años 2009 y 2010, y se acabó retirando hace tan solo siete años, en 2019, jugando en Qatar hasta los 38 años. El fútbol le cambió la vida al camerunés, y a toda su familia, pero recordó en una entrevista que todo podría haber sido muy diferente. Porque, al principio, cuando era un niño, sus padres le prohibieron jugar con la pelota.

Así lo explicó en una entrevista para la FIFA, donde realizó unas declaraciones que no dejaron indiferente a nadie. “Viví y respiré fútbol, ​​pero mis padres fueron muy duros conmigo, no aceptaban el hecho de que yo jugaba al fútbol porque para ellos el fútbol era algo que los niños jugaban si no iban a la escuela. Obviamente iba a la escuela y no era un mal estudiante, pero tenía una pasión, que era el fútbol. Recuerdo vívidamente un día que jugué un partido en mi ciudad y tuve que esconderme para poder jugar. Lo que no sabía es que mi papá estaba con unos amigos en el bar frente al campo. Todo lo que hice ese día en ese juego me dio mi ‘pase’ para jugar fútbol libremente. Porque mis padres no sabían que parecía tener un talento natural para el juego”, explicó al principio.

“Un día, cuando regresé a casa, mi padre llegó un poco más tarde y dijo: ‘Eres tan bueno, hoy vi tu partido. Voy a hablar con tu madre para que puedas seguir jugando’. Así es como me dio un pase para seguir jugando. Tenía unos 12 o 13 años. A partir de ese momento no hubo vuelta atrás. Tuve la bendición de mi padre y no podías mantenerme fuera de ese campo de fútbol. Dia o noche. A partir de ahí, pasaron uno o dos años antes de ir a Europa, y mi vida cambió para siempre”, finalizó Eto’o, quien tiene un hijo, Etienne, que actualmente milita en el Racing de Ferrol, en Primera RFEF, a préstamo desde el Rayo Vallecano.