A Ronald Araújo le cambió la vida para siempre en el momento que aterrizó en Europa. No solamente por pasar a jugar en uno de los equipos más grandes del planeta, el Barça, sino porque esto también le sirvió para garantizar su presente, y su futuro. Un premio para todo el esfuerzo que su madre hizo para poder sacar adelante a una familia humilde, sin muchos recursos, y donde todas las esperanzas estaban puestas en el actual jugador del Liverpool.
En una entrevista para ‘El Periódico’, el defensor nacido en el año 1999 recuerda lo emocionante que fue enterarse de que el conjunto azulgrana lo quería fichar, hace ya más de ocho años. “Yo estaba durmiendo la siesta en mi apartamento de Montevideo (Uruguay). Recibo una llamada de mi representante. Era un viernes, yo tenía un partido el domingo en Rivera, mi ciudad, y mis padres habían sacado entradas para ir a verme. ‘¡Haz la maleta que te vas!’, me dice. Y yo le respondo: ‘¿A dónde?’ Y él: ‘Para aquí, para Europa’. Y yo: ‘¿Pero a dónde voy a ir?’. Él me respondió: ‘Tranquilo, tenemos varias ofertas, vamos a ir viendo de a poco’. Y le insistía: ‘Me tienes que explicar...’”, comenzaba diciendo el ex de Boston River.
“’Tenemos este equipo, este y este… Y el Barça’. Fue cuando yo llamé a mi madre: ‘No puedo jugar el domingo. Me tengo que ir’. Y ella me respondió: ‘¿Cómo qué te vas? ¿A dónde?’ Cuando les dije que tenía varios equipos y uno era el Barça, se pusieron todos muy felices. No jugué el domingo por precaución, claro. Ellos fueron igual a ver el partido, pero yo no estaba. Faltaba bastante información. Llegué a Madrid un martes, estaba en el hotel, y todavía no se había concretado nada. Luego me dijeron que íbamos a Barcelona. Yo estaba muy feliz, no pensé si era el primer equipo o el Barça B. Para mí, era Barcelona y el Barça, el club más grande del mundo”, prosiguió el internacional uruguayo.
“Fue tremendo, tremendo. En unas horas cambió todo. A veces, hay escalones para llegar a un club como este. Quizá ir de Boston a un grande de Uruguay y luego venir aquí. Pero ese paso, de Boston al Barça, no lo ha dado mucha gente. Fue un paso gigantesco. Cuando llegué a Sant Joan Despí estaba nervioso, solo quería pasar las pruebas médicas y arrancar. Ya el primer día conocí a Luis Suárez. Nada más firmar, y coincidiendo que ellos entrenaban por la tarde, bajé al campo de entrenamiento. Luis me dio la bienvenida tras hablar un ratito. Yo estaba viviendo una película. Tal cual. Vi a Leo, Piqué, Busquets… Yo estaba muy contento. Estaba flotando. A Luis solo lo conocía de verlo en la televisión y, de repente, estaba hablando con él”, agregó Araújo, antes de recordar los momentos más difíciles de su vida, cuando era más joven.
“En mi casa, en Mandubí, un barrio humilde de Rivera, había un pasillo largo. Y ahí, entre las casas, es cómo yo empecé. Pero luego al fútbol, un poco más en serio, fue en el Huracán de Rivera. Tenía cinco años. En mi ciudad, un lado de la calle es Uruguay y el otro de Brasil. En casa, a veces, nos faltaba para tener zapatos y había días en que también teníamos poco para la comida. Me acuerdo de uno en que solo teníamos pasta y mayonesa para comer con mi madre. También recuerdo que no tenía zapatos para jugar a fútbol y mi madre se metía, no sé cómo se dice acá, a sacar cuotas para conseguirlos. A veces, se demoraba ocho o nueve meses sin pagarlos, pero yo tenía mis zapatos. Es un esfuerzo muy grande el que hicieron mis padres, siempre les estaré agradecido. Y ahora resulta que yo tengo contrato con Nike”, sentenció el jugador sudamericano, quien ahora juega en otro gran club de Europa, como es el Liverpool, después de haber llegado a ser capitán con el Barça, y haber conquistado muchos títulos.
