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Roger Escapa ha hablado con mucha sinceridad sobre uno de los momentos más delicados de su vida personal, como lo ha sido el nacimiento de su hijo. El periodista y presentador catalán ha explicado que aquella llegada, que debía estar asociada únicamente a la alegría, estuvo marcada también por la incertidumbre. “Las primeras semanas las pasamos al lado de una incubadora”, recordó al hablar de una etapa que cambió por completo la forma en la que vivió sus primeros días como padre. Así lo contó en una entrevista a SX3.

La experiencia llegó acompañada de miedo, cansancio y una sensación constante de no poder controlar lo que estaba ocurriendo. Para una familia que acaba de recibir a un bebé, pasar tantas horas en un entorno hospitalario supone alterar completamente la imagen que había construido de esos primeros días. En lugar de instalarse tranquilamente en casa, Escapa y su pareja tuvieron que acostumbrarse a las rutinas médicas, las esperas y la vigilancia constante.

Los primeros días no fueron como los habían imaginado

Escapa ha contado que esa etapa le hizo mirar la paternidad desde un lugar muy diferente. Cuando un recién nacido necesita atención médica, las prioridades cambian de golpe y todo queda reducido a pequeños avances cotidianos. Comer bien, respirar correctamente, ganar peso o poder abandonar finalmente la incubadora se convierten en acontecimientos enormes dentro de una rutina que desde fuera puede parecer completamente ordinaria.

Roger Escapa a 'L'eclipsi' 3Cat

También cambia la relación con el tiempo. Las jornadas alrededor de una incubadora están marcadas por pruebas, visitas médicas y momentos de espera en los que resulta difícil pensar más allá de las siguientes horas. Para los padres, esa incertidumbre puede resultar especialmente agotadora porque no existe la posibilidad de acelerar el proceso. Solo queda acompañar, observar y confiar en la evolución del bebé.

Una experiencia que permanece después de volver a casa

Con el paso del tiempo, la familia pudo dejar atrás aquella fase hospitalaria, pero Escapa reconoce que la experiencia permanece. Haber vivido de cerca una situación así modifica la manera de valorar determinadas cosas y también la percepción sobre todo lo que ocurre alrededor del nacimiento de un hijo. Aspectos que antes podían parecer secundarios pasan a tener una importancia completamente distinta.

Su testimonio también ayuda a visibilizar una realidad que viven muchas familias y de la que no siempre se habla con naturalidad. El nacimiento de un hijo no siempre sigue el recorrido previsto ni empieza directamente en casa. A veces comienza entre médicos, máquinas y horas junto a una incubadora. Escapa recuerda aquellas primeras semanas precisamente así: como un periodo difícil, pero también como el momento en el que empezó a entender de una manera mucho más profunda qué significaba convertirse en padre.